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Muro caida

by • September 5, 2016 • Carlos RiveraComments (0)1266

#Ecuador De la caída del Muro de Berlín al derrumbe del Socialismo del Siglo XXI Por Carlos Rivera

Carlos RiveraTras el rotundo fracaso del modelo de planificación central y propiedad estatal que vio su final en la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, emergió en América Latina como el ave fénix una corriente denominada Socialismo del Siglo XXI, liderada por la fuerza económica de Hugo Chávez y el intelecto de Fidel Castro como el gran director de orquesta, y a la que Ecuador se sumó en 2007 con el gobierno de la Revolución Ciudadana.

La propuesta del Socialismo del Siglo XXI en lo político era más democracia, pero en la práctica hicieron todo lo contrario. En lo económico, trataban de buscar crear rápidamente una sociedad rica e igualitaria con una estrategia de desarrollo sustentada en el asistencialismo estatal con  bonos y subsidios, grandes inversiones en la educación, salud y obra pública, fuerte regulación estatal, medidas proteccionistas, estatización de las empresas estratégicas y ante la  imposibilidad de socializar directamente los medios de producción a la usanza del antiguo socialismo, aplicaron un sistema tributario fuertemente progresivo a fin de mejorar la distribución del ingreso nacional y atender los requerimientos de financiamiento de una amplia red de programas sociales.

 

Pero al igual que en aquellos países donde los viejos camaradas socialistas lograron desembarcar con sus trasnochadas ideas, este delirante proyecto delineado en el Foro de Sao Paulo está acabando en el mayor de los fracasos con una crisis económica de grandes proporciones y que no solamente es inconsistente con la excepcional coyuntura que les acompaño en la mayor parte de sus mandatos, sino que todavía no ha acabado, por cuanto queda enterito ajustar todos los desequilibrios macroeconómicos y pagar la enorme deuda externa generada irresponsablemente en su período.

 

Resultado que no debe sorprender, por cuanto no debía confundirse las voluminosas erogaciones monetarias que se hacían para el financiamiento de los distintos programas sociales y de alto impacto político, con su viabilidad como sistema económico, ya que en este modelo se viola todos los principios de eficiencia y sostenibilidad del manejo de los fondos públicos, a la vez que ahuyenta las inversiones privadas nacionales y extranjeras, es decir un coctel explosivo que cualquier momento iba a estallar.

Aunque para entender por qué el Socialismo del Siglo XXI estaba predestinado al fracaso, basta recurrir a las sabias palabras de Milton Friedman: “Si uno se gasta su dinero en uno mismo, uno se preocupa mucho de cuanto se gasta, así como de cómo se lo gasta; si uno se gasta su dinero en otros, uno sigue estando muy preocupado de cuanto se gasta, más no tanto en cómo se gasta; si uno se gasta el dinero de otros en uno mismo, uno no está tan preocupado de cuanto se gasta, pero sí muy preocupado de cómo se gasta. Sin embargo, si uno se gasta el dinero de otros en otros terceros, uno casi nunca se preocupa en cuanto se gasta, ni en cómo se gasta”.  

 

Finalmente como no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista, el Socialismo del Siglo XXI  tiene sus días contados y habrá durado mucho menos que el viejo socialismo de la hoz y el martillo,  y es que si el neoliberalismo tuvo su larga noche, la propuesta bolivariana de la patria grande no alcanzará a ver ni la puesta del sol, una vez que la gente ha logrado despertar del estado hipnótico que le dejó esta escopolamina neo socialista y que la justicia ha comenzado a hacer la tarea que corresponde.

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