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Correa Kirchner

by • July 20, 2016 • Estuardo MeloComments (1)2863

#Ecuador COREGIR EL DESMADRE… Por Estuardo Melo

EStuardo meloSeis meses antes del término de la pesadilla correísta, los ecuatorianos medianamente enterados de la situación general del país, podemos aventurarnos a realizar un diagnóstico del lamentable estado en que queda y de lo que se tiene que hacer para sacarlo a flote, porque todo indica que estamos a pique.

Si bien ya nada podemos hacer, si el daño está consumado, si el causante de este monumental desmadre anda por ahí repitiendo su sonsonete de la baja del precio del petróleo y de la revaluación del dólar, o el providencial salvataje que significó para él el fatídico terremoto y la llegada del Papa, para disimular a su rampante ineptitud, se impone al menos un ápice de racionalidad de aquél que tenga que administrar esta crisis sin solución a la vista, como síndico de la quiebra correísta, que por hoy es uno de los candidatos de oposición o quién sabe para nuestra desgracia, un candidato oficialista.

En la República Argentina, se vive el post-Kichnerismo con un minucioso análisis forense de la corrupción del régimen que por 12 años asoló al país gobernado con un populismo indecente  y sin pudor, cuyos rastros comienzan a aparecer en las pacas de dólares enterrados en conventos y guardados en cajas de seguridad de los bancos, que significan tan solo una ínfima muestra del millonario atraco.

La repugnante actividad delictiva desde el poder fue denunciada por el periodismo argentino que debió buscar por sí mismo evidencias y convocar especialistas para  explicar lo que estaba sucediendo. Sin embargo, tuvo que llegar a la Presidencia de la República un opositor, para que tanta podredumbre se lleve a las cortes. Una podredumbre que atañe directamente a los esposos Kirchner, a sus dos hijos y una larga lista de secuaces de todo nivel, que involucran cocineras, choferes y jardineros, que actuaron de testaferros cómplices hoy convertidos en millonarios. Es muy probable que en poco tiempo más la expresidenta sea llevada a prisión como merece quien traicionó a su pueblo.

En nuestro país va a suceder igual. Continúa para vergüenza de los ecuatorianos a ser expuesta la corrupción al ponerse en evidencia, igualmente repugnante,  personajes ubicados en los más altos niveles de la gestión de gobierno, estratégicamente ubicados para ese objeto. Han sido múltiples los casos conocidos y serán muchos más los que tengan que ser descubiertos, porque éste régimen demostró ser desde un principio ávido por el dinero, como lo fue Néstor Kirchner, un esclavo compulsivo de “la guita”.

Las gravísimas denuncias de Jorge Lanata y el periodismo argentino pudieron haber quedado en nada, si el candidato oficialista, auspiciado directamente por Cristina Fernández hubiera ganado las elecciones y estuvo muy cerca de conseguirlo. Ahora con el cambio, prácticamente todas las investigaciones realizadas por ellos están siendo judicializadas. Es esa una de las razones por las que no es posible arriesgar un triunfo electoral y si llegara a suceder, sería de responsabilidad de los políticos ecuatorianos que no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Cuando por sus acciones debimos aventurar una caracterización del gobierno de Rafael Correa, pensamos que la ideología Castro-comunista del buen vivir, los rasgos fascistas y falangistas de su propaganda, la formación de brigadas de choque, la estructura piramidal y caudillista, su megalomanía, junto al clientelar y complaciente populismo, lo retrataban completamente.

Pero había un rasgo que faltaba y que prevalece al final de su mandato con mayor crudeza y como muchos creen es solamente la punta de un iceberg que esconde la corrupción  generalizada en el manejo de los negocios del Estado que se inicia en la consecución de onerosos créditos y culmina en la entrega recepción de obras con sobreprecio, muchas de las cuales no funconan.

Ecuador a partir de mayo 2017, tendrá que someterse a un régimen de penuria y austeridad total, generada por el demencial despilfarro que todos conocemos, derivado de la ausencia de planificación y la falta de sustentabilidad económica y financiera de la gestión gubernamental.

El nuevo régimen tendrá que hacer un ejercicio forense de disección de la podredumbre que aflore, como en Argentina, para responsabilizar a quienes se burlaron sádicamente de la necesidad de sus compatriotas, a los que les hablaban de Patria mientras socavaban sus cimientos y provocaban inestabilidad y desequilibrio.

Nuestro pueblo tiene poca conciencia de esa podredumbre. Gente sencilla e ignorante como es, solamente puede aceptar resignadamente las consecuencias de un gobierno nefasto, mientras se enriquecieron ilícitamente con recursos ajenos que debieron respetar.

Si el correísmo nos trajo hasta el punto de inflexión en que decidieron violentar los paradigmas de decencia y honestidad de nuestra sociedad, pobre y humilde como es, ¿no cabe entonces, porque el instinto de supervivencia así lo señala, se lo adopte para marcar el nuevo rumbo, ya que no es tiempo de lamentaciones sino de reivindicaciones?

¿Qué se puede colegir de políticos que no comprendan el sentido y trascendencia de sus acciones frente a una situación de crisis?

¿Entienden otro idioma que no sea el de la tradicional farándula electorera, la tarima y la propuesta insustancial, de la demagogia de siempre?

Es muy factible que el pueblo airado tome revancha de los embustes del antecesor, por la inoperancia e imposibilidad operativa del sucesor.

Sería impensable que estos candidatos que proliferan como conejos, desorientados, medrosos, sin propuesta alguna, quieran tomar el poder del Estado como un juego de póker para hacer qué! Qué pueden hacer si sus ofertas no logran concretarse, si van a administrar una quiebra, si van a tener que seguir endeudando al país para pagar sueldos y obligaciones contraídas por el correísmo.

Pero hay una ciudadanía activa, que salió a las calles enfurecida por la desvergüenza del gobierno y el desastre que se veía llegar. Fueron personas fastidiadas por el descaro del gobernante, que se dispuso de los dineros del Estado sin pudor, financiando mega obras para obtener mega corrupción. Mejor dicho, haciendo obra como medio para conseguir dinero, pretendiendo expropiar lo ajeno, abusando todos los días del poder que obtuvo, que en pocas palabras, un fiasco colosal.

Ese mismo activismo va a estar listo para censurar a quién por ambición personal, como Correa, quiera usar el poder político, para una vez en funciones no poder solucionar  los problemas de una economía en crisis.

Nadie en este país post-correísta, quiere soluciones a medias. Todos quieren  que la estupidez quede atrás, que se castigue la ineptitud y la desvergüenza, que se encarcele a los corruptos, que terminen los engaños patrioteros. 

Ninguna candidatura sirve si no hay de por medio un pacto nacional que ofrezca garantías de buen gobierno, de progreso, aun si este fuera gradual y a futuro. Pero cierto.

No nos sirven las iniciativas políticas personales, ni es tiempo de políticos arribistas peor imporvisados. Es momento de que se asuman responsabilidades. El futuro Presidente debe garantizar fiabilidad en sus propuestas, generalidad en los consensos, equilibrio en sus decisiones. 

Debe garantizar estabilidad, gobernabilidad y contundencia en sus políticas. En una situación como la presente, no podrá mostrar debilidad ni duda. Qué sería del Ecuador, si el próximo Presidente no durara más que Gutiérrez, Mahuad o Bucaram. Sería una derrota de todos y otro triunfo de Correa, que es la suma repotenciada de los tres mencionados.

Falta poco, pero todavía están a tiempo de ir hacia una Concertación Democrática abierta, con la convocatoria a los mejores hombres y mujeres para apoyar en este Plan Marshall que nos levante de las ruinas que ni el peor terremoto la hubiera provocado con mayor eficiencia.

Si quieren ser presidentes, si quieren participar en un gabinete ministerial, si desean ocupar una curul, al menos que sea con un propósito previamente consensuado y sepan para qué quieren los votos de los ecuatorianos. Que no sea  para ejercer el poder per “C”, o para figurar como tales, para enriquecerse o para desahogar sus más bajos instintos, sus complejos o aberraciones.

Si por fin en este país se lograra que la racionalidad se imponga, tal vez haya alguna esperanza para sobrevivir al nefasto correísmo y resurgir de las cenizas de devastación en que nos sumió. No hay otra alternativa, porque el nuevo gobierno tendrá que asumir medidas incómodas, como la eliminación de subsidios y despido de burócratas. Si no existe un consenso, una mayoría legislativa sólida, se tendrá por el contrario mantener el estatus correísta, que significa mayor profundidad para la crisis económica.

Necesitamos ciertamente de un tiempo de paz, donde no haya un presunto dueño de la verdad que pretenda acapararla. Un país en que se disfrute de democracia y libertad.

Creo que hemos sentido demasiado cerca la opresión que se respira en Cuba, pero estamos a tiempo para cambiar el rumbo.

happy wheels

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One Response to #Ecuador COREGIR EL DESMADRE… Por Estuardo Melo

  1. En verdad sera una tarea harto difícil. Principiaremos por una Constituyente para hallar el camino? Soportaremos la larga austeridad que obligadamente tendremos que observar? Correa y su combo serán juzgados y sancionados? El 30 S dejará de ser tabú? Y mil preguntas más, todas ellas dolorosas: nos las aclararan?

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