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Indulto y condecoracion

by • May 22, 2017 • Crnl. Patricio Haro AyerveComments (0)571

#Ecuador CONDECORACIONES E INDULTOS Por Patricio Haro Ayerve

Desde la desde la edad antigua; es decir, desde el surgimiento de las grandes civilizaciones hasta la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476, las primeras de la organización social reconocían las acciones extraordinarias en beneficio de sus congéneres como méritos de los hombres. Posteriormente, en los imperios griego y romano, el mayor beneficio a sus semejantes se traducía entre los soldados como actos de excepcional valentía en campaña. Desde estos tiempos, el reconocimiento del valor y del beneficio a otros se ha hecho mediante la concesión de condecoraciones al mérito extraordinario.

patricio-haro-twiEn tiempos modernos, los Estados mantienen la tradición del reconocimiento a los ciudadanos que han realizado acciones extraordinarias y méritos excepcionales en favor de su nación. La forma más común de este reconocimiento es la concesión de condecoraciones que, en la mayoría de los casos, desde la paz de Westfalia y con el origen de los Estados-Nación, está perfectamente reglamentada mediante la aplicación de normas para su adjudicación, normalmente por mérito de servicio extraordinario a la patria.

El desempeño de tareas y obligaciones de servidores del Estado, con absoluta dedicación y responsabilidad, son consideradas parte del cumplimiento del deber; por lo tanto, siendo teóricamente esa la norma, el cumplimiento cabal del deber no es motivo suficiente para que un funcionario estatal sea merecedor de condecoración alguna. Menos aún, trovadores zalameros  que cantaban loas palatinas a príncipes y gobernantes, jamás han sido merecedores de condecoraciones solo por aumentar el ego de quien las otorga, en el mejor de los casos han recibido estímulos y felicitaciones, pero en otros la pena de muerte.

 

Jurídicamente, el indulto es la figura de perdón de la pena impuesta a un delincuente con sentencia ejecutoriada, es otorgado por el presidente de la república. La concesión del indulto también está regulada por propia reglamentación. Establecido un reglamento al respecto, en 2014, se considera razón suficiente para merecer el perdón del príncipe el hecho que el reo del delito manifestará su arrepentimiento profundo por los actos cometidos y exprese las disculpas a las víctimas del delito. No nos consta que el reo presentó su arrepentimiento profundo y menos, que haya expresado las disculpas a las víctimas, que somos todos.

En ese treinta, se golpeó el ego y quedó herido el orgullo. Los soldados del Ejército pusieron en juego su vida para rescatarlo, cumplieron eficientemente con su deber. El costo de la prepotencia: valiosas vidas segadas. No se le ocurrió, siquiera, otorgar condecoración alguna, no eran incondicionales, solo cumplían con su deber, no entonaban himnos a su arrogancia, combatían en medio del ruido de las balas para liberarlo sano y salvo, no cantaron en su regazo, gritaron misión cumplida, por eso no merecían nada, ni siquiera su gratitud.

Las condecoraciones tienen valor moral cuando las reconoce el pueblo, sino son ellas una abominación y el indulto sin argumentos y con desprecio del pueblo es complicidad.

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