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Lasso mitin

by • March 13, 2017 • Carlos RiveraComments (0)532

#Ecuador Carlos Rivera 15 razones para votar por Guillermo Lasso (Segunda parte)

La semana pasada reflexionamos que si queremos volvernos a unir como un solo país, recuperar la confianza en que podemos salir adelante, mantener la dolarización, reestablecer los flujos normales de crédito y mejorar la gestión pública, no tenemos otros camino que votar por Guillermo Lasso. En esta segunda parte, continuamos con otras 10 razones igualmente fuertes a favor de esta candidatura.     

Carlos RiveraSeis, el estado tiene que hacerle las cosas simples al que emprende, al que produce, al que da trabajo. Hay que terminar con la multiplicidad de regulaciones,  certificaciones, registros y todo ese atosigamiento estatal que dificultan la vida de los empresarios y desalientan la inversión. Hay que alentar el desarrollo emprendedor, apoyar y liberar de trabas a quienes eligen el camino de la creación de nuevas actividades económicas, y siendo el emprendimiento, uno de los caballos de batalla de Lasso, no hay donde perderse.

Siete, tomando un poco de distancia para evaluar la tan mentada obra pública de la revolución ciudadana, se encuentra demasiados mantos de duda respecto de sus precios e inclusive sobre el verdadero efecto impacto de muchas de esas obras. Por ejemplo, el país requiere una reducción efectiva de los costos logísticos y eso no se alcanza con las mismas carreteras, sino con autopistas que vayan más allá de la Ruta Viva de la capital. Con la realidad de los precios del petróleo no se podrá emprender grandes obras públicas, por lo que se debe pensar en esquemas alternativos de financiamiento, como es el sistema de concesiones, que no va bien con las propuestas izquierdistas, por lo que la única alternativa válida es Guillermo Lasso.

Ocho, hay que pensar en una desconcentración y descentralización radical cómo única forma de impulsar las economías regionales, y esa nueva estructura requiere una fuerte decisión política, que Alianza País no estuvo dispuesto a hacerlo en estos 10 años, ni tampoco lo va a hacer en el futuro. Al contrario, Lasso lo puede hacer.

Nueve, el actual gobierno se ha llenado la boca con la promoción de la ciencia, la tecnología y la educación, pero éstas no han llegado a la economía real y a las empresas, con el desarrollo de las tecnologías aplicadas y la recalificación del recurso humano. Al respecto cabe preguntarse, cuál sería por ejemplo el resultado de una evaluación costo/beneficio de Yachay. Y es que no basta el aumento del presupuesto educativo, hay que tener otro tipo de gestión y esa no la tiene la revolución ciudadana.  

Diez, hay que recuperar los equilibrios macroeconómicos como condición sine qua non de emprender un crecimiento económico sostenido. Contra el miedo que la propaganda oficialista busca instaurar, profetizando un regreso a los satanizados paquetazos neoliberales con Lasso. Primero, si fuera el caso, eso es por ellos y sus horrores, errores y omisiones en materia económica durante estos 10 años. Luego Lasso tampoco podrá hacer lo que quiera, porque no tendrá mayoría en la asamblea; tendrá, pues, que adoptar una política flexible, conciliadora, incluso con el correismo. Además que por lo polarizado de la votación, estará obligado a dar resultados convincentes de buena gestión en el corto plazo, por lo que no hay que hacer caso a una más de las mentiras del correismo.  

Once, si bien no se puede desconocer la inclusión de mucha gente marginada durante estos 10 años, aunque no en los niveles que el discurso altisonante y las cifras fraguadas de la revolución ciudadana lo presentan, es necesaria una nueva política inclusiva que pase del mero asistencialismo social a uno de ayuda para el  microemprendimiento, como una prioridad de política económica. Luego, la clase media es la que más ha padecido las políticas del Socialismo del Siglo XXI, por lo que éste no termina representando a la gente que dice  representar, por cuanto sus realidades no han cambiado mayormente o inclusive se han visto deterioradas. La esperanza del cambio viene ahora con Lasso.

Doce, el déficit externo no es más que gemelo del desequilibrio  fiscal, y el gobierno nacional inconsecuente con ello, nos obligó a los consumidores a pagar la farra que ellos hicieron en las finanzas públicas con draconianas medidas arancelarias, perdiendo todas las oportunidades y beneficios que nos ofrece el libre comercio y que solamente al final de su mandato parece que se dieron cuenta, tratando de  impulsar el acuerdo de libre comercio con Europa. Hay que seguir el ejemplo de Chile y Lasso teniendo como referente a Sebastián Piñera, sabe que el camino del progreso es por esa vía.

Trece, Lasso debe ser uno de los hombres que más conoce de finanzas en el país y estoy seguro que no va a dejar al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en el camino que va con la revolución ciudadana; esto es, a la quiebra y que el 20.6% de nuestro sueldo literalmente este yéndose a un saco roto.

Catorce, hay que volver a tener libertad para estudiar en la Universidad lo que uno quiera, a poder comprar cerveza los domingos, a poder ir a una corrida de toros o una pelea de gallos, y no que unos cuantos burócratas que creyéndose ungidos y considerándonos retrasados mentales al resto, decidan lo que supuestamente es bueno y malo para nosotros. La libertad es uno de los bienes más preciados y Lasso está comprometido en ello. 

Quince, se debe promover una nueva institucionalidad que recupere el orden democrático y devuelva al país al camino extraviado de la autonomía de los tres poderes del Estado y a una verdadera justicia, así como el respeto a disentir y no recibir agravios, ultrajes y ser objeto de persecución por el pecado de pensar distinto o denunciar cosas que pueden incomodar al poder. Creo que está demás referirse qué candidato ofrece esa posibilidad y quién no.

En conclusión, el mayor de los respetos a un candidato que ha aceptado el enorme reto de echar hacia adelante un país en pésimas condiciones por obra y gracia del correismo. Solamente Lasso es quién tiene ese reto, por cuanto el candidato Moreno, no plantea (ni lo hará) algo distinto a lo que ya conocemos del actual gobierno. Por el contrario, todo indica que él se afincará en el divisionismo, en mantener la concentración de poderes y el status quo en materia de control y justicia, y finalmente  en lo económico, seguir apostando al populismo mientras la suerte de un buen precio del petróleo le acompañe.

 

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