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by • August 1, 2017 • Estuardo MeloComments (0)476

#Ecuador ARRASTRADOS POR LA TRAGEDIA Por Estuardo Melo

Me pregunto qué habría sido del país si la debacle económica del Fisco hubiera contaminado la producción del campo, la agro-exportación y la industria o se hubieran derrumbado los mercados de flores y cacao…

EStuardo meloLos ecuatorianos dedicados a la producción de alimentos y al sector alimentario, gracias al empeño de los finqueros, proporcionaron lo que la mesa de los ecuatorianos necesita y somos conscientes que muchos dólares que circulan, son producto del esfuerzo y tenacidad de nuestros exportadores de productos tradicionales como el banano, la industria y artesanía, que además ofrecen plazas de trabajo.

Resulta que la inestabilidad económica que viene como consecuencia del pésimo manejo de la macroeconomía y de los factores que deben cuidar los equilibrios que son fundamentales para crecer, especialmente respecto a las finanzas públicas y a la caja fiscal, se originaron en una gestión fallida y caótica. Esa inestabilidad en el campo laboral y  el crédito, exterminaron con la industria de la construcción.

Los diez últimos años son una clara muestra de la ruptura de esos equilibrios y del peligro que significa encargar la administración del Estado a personas incapaces de sustentarlos.

Lo que en verdad molesta es que Rafael Correa no se hizo cargo de sus errores, que han puesto al País en un predicamento de zozobra, al haber incumplido con las  obligaciones señaladas por la Constitución para el desempeño de sus funciones, es decir, de la responsabilidad fiscal de sostenibilidad y sustentabilidad de los planes programas y proyectos auspiciados por el gobierno nacional.

Pero la suerte está echada. Toca dar vuelta a la nefasta página, sin perdón ni olvido de sus causas y efectos ni de aquellos que con sus inapropiadas decisiones crearon a  propósito una crisis de magnitud y su consiguiente inestabilidad.

Por esa razón molesta que el Presidente en funciones mencione que el gobierno es revolucionario, aun sabiendo que en nombre de esa revolución se causó un absurdo despilfarro en desenfreno total, sin la menor previsión de sus consecuencias, y al decir que  “decisiones que se tomaron (durante el gobierno de Rafael Correa) no fueron debidamente mesuradas y se puso al límite la sostenibilidad de nuestra economía”, se miente. Ni fueron mesuradas las decisiones y la economía del país es totalmente insostenible. El mismo Presidente lo va a experimentar en carne propia.

No fue solamente eso, porque todos conocemos que se gobernó a la bartola, una suerte de caos administrativo que no meditó en los efectos que las políticas económicas mal pensadas, tendrían en la economía del país.

Más grave aún, que ante la crisis que toca remediar, no se asuma con seriedad políticas y medidas de ajuste que son  imprescindibles para evitar llegar hasta el fondo del caos económico y la venezolanización de la sociedad ecuatoriana.

El panorama es complejo,  especialmente con un Presiente que al parecer no sabe lo que tiene que hacer ni por dónde comenzar a resolver el problema heredado y disimular su falta de visión, comprometiendo más las finanzas, antes de comenzar a solucionarlas y trata de pescar soluciones en comisiones consultivas que le ofrezcan las soluciones que su equipo económico no tiene a mano.

Daria la impresión que nunca tuvo claros los objetivos políticos, su misión como gobernante ni la visión de país que esperaba lograr con sus acciones, cuando se postuló para el cargo y tal parece que de su campaña de amabilidad no va a pasar.

No existe claridad sobre lo que sería una política de encubrimiento, continuidad de la caída económica con mayor endeudamiento, más populismo reflejado en sus ofertas o mayor entrega a los trasnochados principios de su revolución, o cambios que crucen sus propios límites.

Por qué razón tenemos que aceptar las consecuencias de la demencial estupidez del despilfarro ocurrido en el gobierno de Rafael Correa y menos que este gobierno no quiera hacer ninguna otra cosa que nuevo endeudamiento, sin realizar ajustes al gasto público y a la obesidad del aparato estatal. Esto es una posición totalmente irresponsable del gobierno que nos va a llevar a la ruina total, porque ni en sus condiciones actuales existen recursos de pago, menos si la cifra sigue creciendo. Según lo anunciado, la deuda en los próximos cuatro años crecerá en $32.000 millones, es decir, llegará al 100% del PIB.

El Presidente Moreno, repite el estribillo que Correa interpuso para justificar la crisis: “debido a la reducción del precio del petróleo, los bajos precios de las materias primas, la apreciación del dólar además de los efectos del terremoto”  (la tormenta perfecta), sin reconocer que los altos ingresos petroleros despilfarrados con anterioridad, pudieron ser el mejor instrumento para el desarrollo del país sin generar esa absurda crisis.

Con la proforma presupuestaria para el 2017 de $36.818 nos está demostrando que lo único que hará será contratar más deuda para solucionar el déficit. Sus insostenibles (por falta de recursos) propuestas de campaña, agravan la situación fiscal al incorporar en el presupuesto  $ 1.157 millones en vivienda, o los $1.048 millones para el programa “toda una vida”.

Ni una palabra, como su antecesor, para dar a entender cómo es que se pagará la deuda, con qué recursos y si va a estructurara un plan de pagos para estabilizar en algo la economía.

Toda la equidad que hubiera podido lograr, toda la obra de infraestructura, todos los servicios que se hubieran implementado, ni el talento humano mejorado con las becas en el exterior, justifican el sobreprecio, malgasto, desarticulación de planes, des planificación y despilfarro habido en los últimos diez años.  Fue más bien un intento populista y demagógico para engatusar y tratar de llevarnos hacia el comunismo.

Pero el País está al borde del colapso económico. No se le puede pedir a un obeso, que deje de comer, porque de otra forma le sobrevendrá un infarto. (Y no lo digo por su ministro). El Estado obeso seguirá así y continuará engulléndose todo el dinero que le sea posible para mantener los $7.000 millones de dólares anuales que necesita para pagar sueldos.

No, señor Presidente. Las cosas no pueden sustentarse de forma tan ligera. Pida a alguien en el Banco Central, en las Universidades o en el Ministerio que sea capaz de estructurar un proyecto de sostenibilidad macroeconómica y déjese guiar por su diagnóstico.

No se deje engañar por los secuaces de Correa enquistados en su gobierno sometiéndolo a una trampa, solamente para ensalzar a su corruto líder. Échelos como se merecen!!

Sus planes de mingas, boleros, viviendas, son insostenibles y cursis, por la sencilla razón que no hay dinero! Haga que el objetivo único de su gobierno sea salvarnos de la quiebra y la insolvencia en que Correa nos sumió, así le tache de desleal y mediocre.

Ordene rebajar los sueldos del nivel jerárquico superior en un 40%; disminuya los salarios del resto en un 15%, así chillen, griten o pataleen.

Advierta a los gobiernos seccionales que no va a transferir el 30% de sus asignaciones, por la emergencia generada por Correa y pídales que generen sus propias recaudaciones.

Ordene rebajar salarios a los empleados públicos cambiando su horario de trabajo a medio tiempo. Bien sabemos que con medio tiempo bien trabajado, pueden cubrir las tareas con mayor eficiencia y págueles la mitad!

Proponga un plan de eliminación gradual de subsidios. Combustibles, bonos y todo lo que sea parte de una falsa economía. Cuántas plazas de trabajo se habrían generado con el gasto en bonos. Quienes tienen obligación de mantener a sus ancianos, son los familiares que se beneficiaron de su trabajo, cuando aportaban en sus casas. Si quieren seguro médico para ellos, que aporten los familiares!

Quiere mejorar la competitividad? Entonces realice un pacto para que todos los costos por bienes y servicios nacionales rebajen en un 10%. Todos! Eso ayudará a paliar la absurda inflación en dólares que Correa auspició y podremos volver a costos más accesibles y competitivos. La inflación del 20% en dólares, en  los últimos 10 años, es el peor impuesto a los ecuatorianos y es obvio que no se controló para irse en contra de la ddolarización.

Déjese de demagogias!

 

happy wheels

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