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Sindrome de Stocolmo

by • January 23, 2017 • Carlos RiveraComments (0)717

#ECUADOR AQUEJADO POR EL SINDROME DE ESTOCOLMO Por Carlos Rivera

Que los economistas tengamos que diagnosticar al Ecuador con el padecimiento de la “Enfermedad Holandesa”, en verdad no llama la atención, si consideramos que existen muchísimas experiencias de países que igualmente encandilados en la bonanza de sus términos de intercambio, se vieron arrastrados por una agenda con un marcado tinte populista que llevó a impulsar fuertes aumentos de gasto público que apreciaron el tipo de cambio real y terminaron afectando el saldo de la balanza comercial, tal cual sucedió en la década de los sesenta, cuando los ingresos de los Países Bajos aumentaron por el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural en el Mar del Norte, generando una apreciación del florín neerlandés que perjudicó la competitividad de las exportaciones no petroleras, y que es lo que dio origen a ese término.

Carlos RiveraPero tener que diagnosticar al Ecuador también con el padecimiento del “Síndrome de Estocolmo”, sí que llama la atención, por cuanto esta reacción psicológica que hace que la víctima de un secuestro, violación o retención en contra de su voluntad desarrolle un fuerte vínculo afectivo con quien le ha hecho daño, es una conducta totalmente anormal y un grave trastorno que tiene graves consecuencias.

En efecto, los resultados de las últimas encuestas que señalan que el binomio oficialista se ubicaría en la segunda vuelta electoral con un porcentaje de apoyo que oscilaría en torno al 30%, es la mayor evidencia de la presencia del “Síndrome de Estocolmo” en Ecuador, ya que solo así se puede entender que tras 10 años de estar bajo el yugo de la revolución ciudadana, el país siga optando por el verdugo que les ha acosado, reprimido, saqueado, humillado y exhibido con total desparpajo toda su obscenidad ideológica, sus derroches, sus corruptelas y hasta su estulticia, dejando entrever que una buena parte de los ecuatorianos no alcanzan a advertir los grandes y verdaderos legados del paso por el poder de la revolución ciudadana, que son el desempleo galopante aunque hábilmente disfrazado en esas categorías de subempleo y empleo inadecuado, la corrupción sistémica, la impunidad, la concentración de poderes y el divisionismo social, la caída de grandes sectores de la clase media a umbrales menores, el festín de los ahorros públicos, incluido un dinero que no les pertenece como el del IESS y una carga de deuda pública insostenible que deja a las finanzas públicas en soletas.

 

En términos de los factores causales de esta enfermedad, debemos destacar aquella combinación explosiva de pobreza con un flagrante bajo nivel educativo, que hace de sus aquejados un rico botín y una presa fácil para quienes saben encandilar a sus víctimas con dadivas y medidas de corte populista, discursos redentores y la gran manipulación mediática, al mejor estilo de la escuela de Joseph Goebbels.  

Naturalmente una parte del voto duro de la revolución ciudadana  ciertamente no está aquejada por ninguna enfermedad, sino que actúa por sus propios intereses y que están relacionados con aquella numerosa casta burocrática que ha ingresado al Estado, gente que recibe bonos y subsidios directos y hasta empresarios que han disfrutado las mieles de la bonanza petrolera y de una política económica cortoplacista dirigida a fomentar una burbuja de prosperidad sin importar el futuro con tal de obtener réditos electorales de corto plazo, pero que reventó tan pronto se ajustaron los precios del petróleo.

  

No obstante de todo esto, me parece que las encuestas no están recogiendo el denominado “voto temeroso”, que hace que mucha gente por miedo a perder su empleo, la  ayuda estatal  o simplemente ser objeto de alguna retaliación, diga que va a votar por Alianza País, cuando efectivamente no lo va a hacer; y que junto a las terapias que haya podido aplicar la oposición y sobre todo la dura crisis económica y moral que rebasa cualquier oprobiosa y engañosa publicidad gubernamental, esperemos que logren despertar de este letargo verde y curado de esta enfermedad a la mayoría de ecuatorianos, porque ya tenemos bastante con la Enfermedad Holandesa, como para encima tener que lidiar también con esta otra enfermedad de origen nórdico.

 

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