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by • September 3, 2016 • Estuardo MeloComments (0)1204

#Ecuador ABANDONADO A SU SUERTE Por Estuardo Melo

EStuardo meloResulta inconcebible. Ecuatorianos desconcertados ignorando el peligro, en el juego de la gallina ciega. Vendados los ojos, desorientados, asidos  de un garrote pretendiendo romper la olla con el premio. No logran entender la magnitud del daño, la amenaza a su supervivencia, ni hacerse cargo de sus responsabilidades en este momento de fragilidad y quiebra.

Han transcurrido 10 años de un gobierno que quiso imponernos un concepto ideológico absurdo, extraño a nuestra tradición, una economía centralizada opuesta a la economía de mercado y al concepto democrático liberal, con incautación de nuestros bienes, confiscación de derechos y  tutela a nuestras costumbres, parece que a nadie le pareció tan mal, porque no se habla al respecto.

Tampoco les afecta demasiado la crisis económica, con su secuela de falta de sustento y descalabro del Fisco, como prestador de servicios a los estratos medios y bajos de la población y empleador de casi un millón de ecuatorianos, cuya estabilidad está en riesgo.

No parece tener demasiada significación la depresión económica que sufren las industrias y los comercios, por falta de poder adquisitivo de los hogares ni el estancamiento productivo de los exportadores que ven limitados sus ámbitos de producción y ventas en el exterior. O, el inminente peligro creado a la dolarización, por el desequilibrio de la balanza de pagos.

La situación de iliquidez financiera del IESS, ocasionada por los capitales extraídos de sus arcas como crédito al gobierno y la incapacidad de sus administradores para recuperar sus rendimientos. O las garantías establecidas en las Leyes para garantizar las prestaciones por parte de una caja fiscal en quiebra e iliquidez total, parecería no inmutarles.

Casi se diría que creen más en lo que el Presidente menciona sobre la crisis, o la pequeña pero categórica y absoluta “Lulú”.

Al parecer, aceptan como válidas, las disculpas que interponen los administradores y gobernantes respecto de la situación del país y casi justifican el demencial endeudamiento, usado como pretexto de la caída de precios del petróleo y la revaluación del Dólar. Nadie ha pedido al gobierno algún justificativo que permita suponer que previa la contratación de esos créditos hubo algún plan de pagos, que no dejara en un estado de postración económica a las futuras administraciones.

No han evaluado con detenimiento, las violaciones a la Constitución, al Pacto Económico suscrito con las naciones Unidas, por la desprolijidad con que se manejó la macroeconomía y se restringió derechos. No. El haber desvanecido DOSCIENTOS SESETA Y CINCO MIL MILLONES DE DÓLARES, que el fisco obtuvo en los últimos 10 años, para luego dejarnos en una verdadera postración económica, sin que se hubiera ofrecido la menor justificación a tan demencial estupidez, parecería ser normal, a más de una deuda de cincuenta mil millones de dólares! Un país que al momento, vive de créditos para solventar gasto corriente y salarios mensuales. Un endeudamiento que lo hunde cada vez más en la insolvencia.

Más grave aún, que uno o más de los candidatos hubieran tomado conciencia de la situación, construyendo una simulación de los escenarios macroeconómicos con base en los indicadores actuales, para tratar de entender la fiabilidad de su próxima gestión.

Mientras el oficialismo trama su permanencia en el poder por un nuevo período, como única posibilidad de evitar el enjuiciamiento, tanto por la gestión fallida, la pésima administración de los fondos públicos, cuanto por la corrupción galopante en el manejo de créditos y contratos estatales, a sabiendas que tiene en sus manos a la Comisión Electoral, al Poder Legislativo, al Poder Judicial, para facilitar un fraude, y poder librase de las imputaciones y la autorización para el enjuiciamiento, los opositores forman sus comités electorales, sus tarimas, su feria de ofertas, en una dispersión que lo único que garantiza es su derrota, porque se van disputar los votos entre sí.

Nadie considera con seriedad, la profundidad de la crisis ni las consecuencias recesivas que el actual gobierno causó, a pesar de saber con certeza que serán las primeras víctimas del estancamiento y de la imposibilidad del aparato estatal a su mando en el nuevo período, para llevar adelante programa alguno que no sea la programación de pagos, el default o la renegociación de los créditos irresponsablemente contraídos por el régimen de Rafael Correa.

Están conscientes los futuros presidenciables (oficialistas o de oposición), que a partir del año 2017, el Ecuador estará limitado a subsistir del pago de impuestos como única forma de financiamiento? Conocen que el valor de esos impuestos llegará a duras penas a diez mil millones de dólares?

Porque conocen eso sí, que el saldo de la producción petrolera que no se procesa en nuestras refinerías está comprometido para pago de deudas hasta el año 2026, es decir para tres períodos administrativos. Saben también que el servicio de la deuda pública del País será en los próximos años de $7.700 millones de dólares cada año.

Si el gasto anual consignado en el Presupuesto del Estado suma  $9.000 millones, el presupuesto de los gobiernos descentralizados suma $3.500 millones y el servicio de la deuda $7.700 millones, cómo es que piensan financiar un gasto de $20.200 millones, con un ingreso de $10.000 millones por impuestos, conociendo que la capacidad de crédito se agota.

Si no pueden resolver esa ecuación, mejor ni meterse! Porque tendrán que despedir a los empleados del sector público, o rebajar sus sueldos; suprimir, disminuir o tarifar los servicios que ahora son gratuitos; achicar en número al Ejército, profesores y  policías.

No podrán contar con fondos para emergencias, que es lo que más ocurre en el país. Tampoco podrán apalancar al sector privado y, un país en depresión económica jamás puede conseguir inversión extranjera, como se escucha que algunos candidatos ofrecen, para incrementar las plazas de empleo. Menos aún, obra pública nueva o proyectos comunitarios.

Toda esta debacle, porque un insulso sabiondo, acomplejado y lleno de prejuicios llegó a gobernar el país enviado por Chávez, para convertirnos en una colonia castrista.

Lo peor de todo, es que como lo están planteando, los opositores jamás podrán ganar las elecciones. Si llega uno de los actuales candidatos, nunca podrán ganar en la segunda vuelta. El aparato de propaganda del gobierno es poderoso y convincente. Ya lo ven ahora, que transforman  la debacle en “crecimiento progresivo y una liquidez sana”, que la falta de liquidez terminará en el segundo semestre, (porque siguen endeudando al país) cuando todos conocemos que la recesión perdurará por diez años; que “la obra pública es inversión adecuada y ahorro”, cuando sabemos que tiene costos duplicados y ha sido objeto de corrupción, si no obras inoficiosas y elefantes blancos..

Para el próximo período, así fuera que ganen los oficialistas, la falta de gobernabilidad se volverá crítica, porque quedarán los rezagos del fanatismo correísta en la Asamblea; la gente demostrará su inconformidad con la situación económica; el desempleo no se podrá resolver de la noche a la mañana; la Asamblea sin una mayoría contundente no podrá dar paso a enjuiciamientos ni a nombramiento adecuado de Jueces, Contralor o Superintendentes, peor a corregir las anomalías legales creadas al apuro en estos años, ni reajustar la institucionalidad trucha.

Es muy probable que todo desemboque en inestabilidad política, por la inconformidad que causa la insolvencia del país. Peor aún, si el nuevo gobierno no es capaz de recuperar los montos sustraídos por la corrupción y dejar que los corruptos escapen.

Muchas personas en este país, creen que una convergencia política podría resolver todo el caos que se ve venir. Consideran que el consenso Democrático de Chile, de los años 90, es un buen ejemplo a seguir. Muchos afirman que no es tiempo para ideologías, partidos o candidatos, porque la situación del Ecuador no es normal. Es una CRISIS con todas sus letras.

Sin embargo, los políticos y candidatos arman sus listas, organizan sus comités, hacen declaraciones y ofertas y esperan triunfar con campañas televisivas, concentraciones, periplos, buscando el voto de los ciudadanos.

Pero qué tal si no triunfan. Que sucedería si su falta de instinto político y su ceguera sobre la situación del país, hace que el oficialismo triunfe nuevamente. Aún sabiendo que ese triunfo signifique declarar al Ecuador como “Estado fallido”. 

Qué puede suceder si el aparato de propaganda del gobierno, logra el triunfo de Lenín Moreno o Jorge Glass. Si uno de ellos gana, lo más probable es que los asambleístas de Alianza País, también hagan mayoría, tanto por el método D´hont, cuanto porque ellos sí son una sola lista. Ese escenario sepultará cualquier esperanza de reivindicación.

Frente a ese escenario, la oposición también tiene fortalezas. La mayor fortaleza es que frente a la obra pública del gobierno, tendrán que demostrar ante los electores, que es una obra corrupta y cara. Que el gobierno despilfarró una verdadera fortuna que en otras manos habría significado la redención del país, que la corrupción está a flote, que ellos mismo la están denunciando para parecer honrados. Que acabaron con las posibilidades de desarrollo del país, a pesar que tuvieron todas las oportunidades para conseguirlo.

Su fortaleza radica en la debilidad del oficialismo y la UNIDAD. Binomio único, Lista de Asambleístas única, propuesta política única, misión única, planificación nacional única y de largo plazo, candidatos de la unidad para los próximos períodos y una perspectiva clara y esperanzadora que permita a los ecuatorianos avizorar un futuro cierto, a pesar de la debacle. Nominar desde ya, los  subsiguientes candidatos de la UNIDAD, provenientes del consenso. Está en sus manos evitar que los electores se dispersen.

Si la oposición logra consensos de largo plazo y UNIDAD de sus postulados, con la mejor lista de asambleístas, un gabinete ministerial con especialistas y una propuesta sólida, cuando los electores puedan evaluar por contraste toda la improvisación a que hemos sido sometidos. El triunfo  visto así, es seguro y el futuro del país tendrá alguna esperanza. URGE UN PROYECTO CORPORATIVO.

De la forma como lo están pensando ahora, es poner el destino del país en una ruleta. Un azar que nadie merece.

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