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Memorias adriano

by • April 11, 2016 • Crnl. Patricio Haro AyerveComments (1)963

¡DIGNIDAD! Por Patricio Haro Ayerve

“Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o simplemente para evitar sufrir. Lo sé: soy como ellos, al menos por momentos, o hubiera podido serlo. Entre el prójimo y yo las diferencias que percibo son demasiado desdeñables como para que cuenten en la suma final. Me esfuerzo pues para que mi actitud esté tan lejos de la fría superioridad del filósofo como de la arrogancia del César. Los hombres más opacos emiten algún resplandor: este asesino toca bien la flauta, ese contramaestre que desgarra a latigazos la espalda de los esclavos es quizá un buen hijo; ese idiota compartiría conmigo su último mendrugo. Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa”.

El párrafo tomado como exordio corresponde a las primeras páginas de la novela histórica de Marguerite Yourcenar: Memorias de Adriano, escrita en la década de los cincuenta del pasado siglo y traducida al castellano por Julio Cortázar en 1974. En el eximio tratado de lectura obligatoria para estadistas o para quien pretenda serlo, la escritora de nacionalidad francesa nacida en Bélgica, pone en palabras del reconocido emperador romano Adriano su legado y su experiencia para que sean recogidos y aplicados por su nieto adoptivo Marco Aurelio, sucesor del imperio.

Lecciones de gobierno con respeto a todos, administración pulcra de los recursos materiales del imperio, administración de justicia con observancia a la ley y al derecho, respeto al conocimiento y a la palabra, aun a la de los vencidos, confianza y fe en sus legiones militares con respeto a sus soldados y a sus costumbres. Todo esto le daba al emperador el mayor poder de la tierra, pero seguía siendo más hombre que nunca. “Por aquel entonces empecé a sentirme dios. No vayas a engañarte” alecciona Adriano a quienes ostentan una miserable parcela de poder temporal y se endiosan al primer alago de sus zalameros.

Releyendo el párrafo transcrito se encuentra la posición en la que ubica el Emperador Adriano a los hombres de la política que pululan a su rededor; pero también, que percibe algún valor en los innobles. Extraordinaria lección para los desvergonzados que en la administración pública se han visto en el centro de escándalos de corrupción y se aferran a sus escritorios con prepotencia o amenazan con acciones judiciales a los que destacan sus nombres descubiertos “offshore” en empresas fantasmas que lavan dinero mal habido.

Para Adriano la dignidad es lo último que una persona debe perder. Así lo entendieron las autoridades colombianas que habrán leído el tratado de gobierno de la escritora francesa y renunciaron a sus cargos cuando estalló el escándalo de la “comunidad del anillo”, o el primer ministro de Islandia o el presidente del Peñarol que también lo hicieron por estar señalados en los “Panama papers” de la misma manera que los aferrados y prepotentes a los cuales, un asambleísta y dos políticos con dignidad exigen su renuncia por su participación en los escándalos.

Por dinero han perdido todo, hasta la dignidad. Seguramente no saben quién es Marguerite Yourcenar.

Memorias adriano

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One Response to ¡DIGNIDAD! Por Patricio Haro Ayerve

  1. Patricio Haro says:

    A los respetables lectores lamentamos comunicar que en la última línea del tercer párrafo existe un error, dice alagan y debe decir halagan. Lamentamos el gazapo agradeciendo su deferencia.
    Atentamente
    Patricio Haro Ayerve

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