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Paquete Economico

by • April 11, 2016 • Carlos RiveraComments (0)667

Despejando los mitos de los “paquetazos” Por Carlos Rivera

Carlos Rivera

A propósito de la nueva reforma tributaria, esta vez gravada particularmente a los cigarrillos, los licores y las bebidas azucaradas, más un ajuste en el monto gravado para el cálculo del impuesto a la salida de divisas, el gobierno defiende su propuesta, argumentando que no ha aumentado los precios de los combustibles, del gas y la energía eléctrica, que eran los mecanismos tradicionalmente utilizados para equilibrar las finanzas públicas por la vieja partidocracia, y de hecho se vanaglorian de haber sido creativos, buenos y bondadosos de no haber adoptado ningún “paquetazo” en su mandato en el sentido tradicional de la palabra antes citado.  

A mi parecer esta argumentación nos deja un mensaje con implicancias “peligrosísimas” en términos de la viabilidad política y social requerida para la implementación de cualquier medida económica asociada a los tradicionales “paquetazos”, que en algún momento o circunstancia pueden justificarse, puesto que estamos satanizando este término que debería ser comprendido e internalizado por todos los agentes económicos como cualquier medicina, esto es que puede ser recetada cualquier momento, si la persona llega a  enfermarse, por lo que esta situación siempre debe estar dentro de las posibilidades en el curso de la economía. O, acaso la madre de familia deja de darle el antibiótico a la guagua porque sabe mal, o el buen  médico deja de amputarle la pierna engangrenada, si ello puede salvar la vida del paciente.   

De allí que bien vale la pena hacer una referencia especial a esta reciente discusión sobre los paquetazos, tratando de despejar varios mitos que se han creado en torno a la implementación de los paquetes de política económica:              

 

  • No habido paquetazos en este gobierno

No se puede decir que no hay paquetazos en este gobierno, y no me refiero al reciente impuesto a los precios de licores, cigarrillos y bebidas azucaradas, sino al “permanente” paquetazo que ha sufrido el consumidor ecuatoriano durante todo el mandato de la revolución ciudadana, al tener que pagar precios de importaciones muy por encima de lo que hace cualquier otro ciudadano latinoamericano, como resultado de una política comercial sistemáticamente restrictiva de las importaciones que es utilizada como mecanismo de compensación del desajuste fiscal para evitar un desequilibrio externo mayor. En palabras sencillas, unos hacen la farra y otros pagan la factura.         

En el caso particular de la reversión del ciclo económico durante este último año y la drástica reducción de los ingresos petroleros, precisamente la falta de un buen “paquetazo o medidas correctivas serias”, y que no tiene nada que ver con el incremento de los precios de los combustibles, sino con una buena reducción del gasto público, además del fuerte incremento de la deuda pública ha generado incertidumbre sobre la situación de las finanzas públicas y por esta vía sobre la misma sostenibilidad de la dolarización, que se ha traducido en un fuerte incremento del riesgo país con efectos negativos en el crédito,  la inversión y el empleo, por lo que: ¿quién dice que no habido paquetazo?, y quizás mucho más doloroso que cualquier ajuste de precios de los combustibles por ejemplo, o sino pregúntenles a los ecuatorianos que se han quedado desempleados su opinión al respecto.  

  • El gobierno ha sido creativo y no ha subido los precios de la gasolina, del gas y de la energía eléctrica

  

En primer lugar debe precisarse que no hay ninguna gracia en no haber ajustado los precios de los combustibles como medida de equilibrio fiscal, si consideramos que el gobierno ha tenido un precio del petróleo excepcionalmente alto durante todo su mandado, por lo que tuvo más bien ingresos públicos de sobra y simplemente no ha sido necesario implementar ningún paquetazo en el sentido tradicional de la palabra.

Otra cosa totalmente distinta hubiera sido administrar un país con un precio de barril del petróleo a un digito y/o suspensión de la producción petrolera por algún desastre natural como el año 1987. Al contrario de ello,  manejar el país a  USD$ 100 el precio del barril del petróleo, genera tanto margen de maniobra que no se necesita mucha creatividad. De hecho, si acaso se habría subido los precios de los combustibles para financiar el ritmo de crecimiento del gasto público tal cual observado en este período, hubiera sido un pecado mortal.   

  • El gobierno no ha subido los precios de la gasolina, del gas y de la energía eléctrica, por lo que es bueno y bondadoso

La supuesta bondad gubernamental de no haber implementado paquetazos no es tal ni merece el más mínimo agradecimiento, puesto que en economía nada es gratis y el gobierno en lugar de tomar medidas que le corresponde, simplemente le está pasando la factura al siguiente gobierno con un enorme crecimiento de la deuda pública que más temprano que tarde tendrá que pagarse, y que dada la satanización que se ha hecho de los supuestos “paquetazos”, y por la propia convulsionada y siempre agitada política ecuatoriana, en verdad se está dejando una verdadera bomba de tiempo para el siguiente gobierno.

Por otro lado en verdad no sé cómo se puede vanagloriar de no tomarse medidas correctivas absolutamente necesarias en el caso de los subsidios a los combustibles, considerando todas las distorsiones que generan unos precios mentirosos y el mismo hecho que no están dirigidos a los más pobres, si el gobierno tuvo la oportunidad histórica de quitar o reducir al menos estos subsidios hace muy poco tiempo, cuando los precios internacionales del petróleo cayeron a su mínimo histórico de los últimos años, o inclusive anteriormente aprovechando su gran popularidad y la extraordinaria cantidad de recursos a fin de poder compensar la eliminación de estos subsidios con inversiones sociales muy fuertes y focalizadas, que capaz hubieran logrado encontrar el consenso necesario para su implementación.

Naturalmente esto hubiera sido posible solamente si el nivel de gasto publico fuera infinitamente menor, caso contrario no se tiene ninguna justificación para pedirle a la gente que pague precios más altos por los combustibles, mientras se bota la plata en el ministerio de felicidad y meditación,  en exceso de burocracia y los gastos de publicidad y de ceremonias oprobiosas para una época de crisis, en obras faraónicas

sin el menor beneficio económico, además del dinero amortizado en medios de comunicación con un altísimo costo de oportunidad económico y social.

  • Las finanzas públicas se deben equilibrar por el lado de los ingresos

Otro de los grandes mitos en Ecuador es que el equilibrio de las finanzas públicas siempre se lo debe hacer por el lado de los ingresos. En efecto, hay una reticencia a ajustar el gasto público, seguramente derivado de algún beneficio electoral tras bastidores, pero en nuestro país por la cantidad de gasto público ineficiente e improductivo, casi con seguridad se puede afirmar que no se requiere ningún paquetazo, sino simplemente apretarse un poco el cinturón por el lado de los gastos, excepto por el lado de los subsidios al combustible que requiere un tratamiento particular y que durante casi 40 años ningún gobierno lo ha querido abordar por el precio político, so pena de los altísimos costos económicos.      

En conclusión los paquetazos no son como nos quieren pintar y los agentes económicos debemos estar conscientes de ello. El asunto es encontrar un buen cirujano que sepa cortar primero la grasa y bastante, luego ponerle a correr al paciente con un buen esquema tributario y finalmente recién allí comenzar a pensar en un sinceramiento de precios; receta feísima, eso sí, pero por nuestro bien, y no antes de hora ciertamente.

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