MENU
Ripley

by • March 8, 2016 • Estuardo MeloComments (0)1117

DE RIPLEY Por Estuardo Melo

EStuardo meloTodavía no se llega a sentir la contundencia de los efectos de 10 años de correísmo. Poco a poco, las consecuencias del desastroso manejo económico en la administración de Rafael Correa, con sus secuelas de mal gasto, ausencia de planificación económica, descuido de la macro-economía, gasto alegre y descontrolado del mayor capital acumulado en todos los tiempos, gracias al valor del barril del petróleo producido en el país, que durante los nueve años de gobierno acumuló un valor de DOS CIENTOS SESENTA MIL MILLONES DE DÓLARES, es decir, Setenta y ocho mil dólares por cada familia ecuatoriana.

A pesar de la bonaza económica, al noveno año del gobierno, nuestro país queda irresponsablemente endeudado en un cifra cercana a los Sesenta mil millones de dólares, es decir que para pagar la deuda cada ecuatoriano debería poner de su bolsillo la suma de cuatro mil dólares porque no quedan en sus arcas ni tres mil millones de dólares, a más del exiguo circulante que todavía queda en nuestros bolsillos.

En toda la historia republicana, no se puede recordar a un mandatario que haya causado tan grave deterioro del país, ni sea el causante de una postración económica tan profunda, si se considera que desde un nivel de liquidez máximo, se pasó a otro de insolvencia y deuda. Crisis, recesión e iliquidez total. No existen fondos propios ni para pagar salarios, todo proviene de créditos y venta de los activos del país.

Diez años de desgobierno que seguramente tendrán como epílogo una demanda judicial en contra de los responsables de esta debacle por el cúmulo de infracciones legales que una vez procesadas se convertirán en sentencias en su contra y en la reivindicación de los perjuicios irrogados. La concurrencia de delitos como malversación, disposición arbitraria de fondos, peculado, enriquecimiento ilícito, lavado de activos y todos los demás que Contraloría y Fiscalía descubran.

Al gobierno de Correa, no le queda otra alternativa que continuar consiguiendo créditos o anticipos dudosos para financiar el gasto corriente para que la burocracia gubernamental, los servicios públicos y los estamentos de seguridad continúen subsistiendo.

Lo que resulta inverosímil y es digno de Ripley, es la desfachatez del Presidente cuando se presenta ante la opinión pública defendiendo su fallida gestión aparentando no haber roto ni un solo plato, un angelito que niega toda responsabilidad en el deterioro de la sustentabilidad estructural y subsistencia del Estado Ecuatoriano y lo que es más, decir que nadie manejó mejor la bonanza ni asumió mejor, la crisis que él mismo creó y por la que será juzgado.

Todas las acciones y fallas en la gestión del Estado, nacen de la ruta descrita en el Plan nacional del Buen Vivir, que no es otra cosa que la transformación del régimen democrático hacia el Castro-comunismo y en las aberrantes consignas que han sido posesionadas gradualmente por el mandatario, en sus afán por radicalizar su revolución en la que intentó hacer que el Estado sea el mayor generador de empleo, como en Cuba; Fijó salarios mal calculados y una homologación salarial que originario la falta de sustentabilidad de los servicios sociales, atención médica gratuita y escolaridad, a más del pago a los miembros del Ejército y la Policía. Los GADS se quedarán sin asignaciones al haberlas indexado al precio del barril de petróleo; La explotación petrolera ahora es subvencionada con los impuestos gracias a la pésima negociación realizada con las empresas que lo extraen.

Qué habría pasado si un verdadero economista, con un sentido claro de la macro-economía dirigía un equipo de gobierno bajo el concepto económico de Mercado y con reglas claras en la legislación para la subsistencia del país.

Primero, habría supuesto con claridad los valores con los que contaría en un escenario coherente y armónico de desarrollo, estableciendo prioridades y realizando gastos e inversiones de forma gradual.

Habría decidido realizar inversiones rentables, para recuperar y reciclar los capitales, a diferencia de lo que hizo, gastar sin posibilidad de re-inversión y en las hidroeléctricas, la recuperación de los capitales e intereses invertidos, para recuperarlos en 30 años, gracias al cobro de tarifas.

Prefirió gastarse, antes de generar riqueza y utilizar después, esos rendimientos en los programas de gobierno. Qué habría sucedido si con una planificación bien estructurada, decidía inyectar capital digamos, diez mil millones de dólares por intermedio de la Corporación Financiera o el Banco de Fomento, en las empresas ya instaladas en el sector privado para duplicar su producción. Claro que eso se puede esperar de administraciones honradas y no esperar los fraudes fiscales como en el caso de “La majadita”.

Qué sucedía si en el sector petrolero, invertía otros diez mil millones en recuperar la producción e incorporar nuevos campos, tal vez no se habría visto en la necesidad de vender a precio de gallina robada los campos de Petroecuador en plena producción.

Qué habría pasado si en lugar de gastarse los excedentes presupuestarios por la fijación del precio referencial del petróleo, los habría mantenido como reserva. No tendrá que realizara operaciones de crédito fraudulentas con papeles del Banco Central, para la devolución del IVA y el pago a contratistas del Estado.

Qué tal si en lugar de fijar una canasta básica de valor duplicado, habría realizado un programa de control de la inflación y con eso no fijar salarios mal asumidos e inflacionarios, que quitaron competitividad productiva al País.

Cuánto dinero habría ahorrado el país en créditos de China con prenda de la producción petrolera si utilizaba con mesura los capitales recuperados en abundancia por la exportación del petróleo.

Era realmente necesaria la construcción masiva de 8 centrales hidroeléctricas para apagar las termoeléctricas, para tener una producción super-avitaria que si no se vende a otro país, quedarán desperdiciadas. Se supone que se contará con dos mil megavatios en exceso.

Un buen uso de los excedentes petroleros, habría mostrado como innecesaria la inversión extranjera y no se diga, la proliferación de plazas de trabajo para los ecuatorianos.

Cómo se puede calificar las donaciones internacionales del nuevo rico, que construyó a título gratuito 600 viviendas en Cuba, rehabilitó una residencia universitaria y construyó carreteras en Haití, con la donación de hasta el equipo caminero, en una operación que es según la Ley ecuatoriana una disposición arbitraria de fondos, con el agravante que viviendas, vías y equipo caminero son ítems que faltan para los ecuatorianos pobres.

Por esas y otras razones, resulta imprescindible afrontar lo que el país espera, con seriedad. Porque la crisis no tiene solución inmediata, se trata de una recesión estructural que requiere de un enorme sacrificio.

Ningún candidato al próximo período sea éste oficialista o de oposición, podrá resolver el daño causado. Los próximos cuatro años, serán de penuria y recesión sistémica. La única reserva de los ecuatorianos, es el sector privado, que con la exportación de sus productos, permite ingresar al país 18.000 millones de dólares anuales y generar 10.000 millones de impuestos, único recurso que permitirá mantener al Estado y al sistema monetario.

Diez mil millones en impuestos recaudados que difícilmente podrán solventar los recursos de los GADS, el pago de la deuda irresponsable y los servicios sociales para la gente pobre.

Por esas y otras razones se requiere un nuevo sistema de gestión política y gobierno, que a futuro garantice a los ecuatorianos estabilidad y progreso paulatino.

El nuevo Presidente no podrá cargar sobre sus hombros la responsabilidad de la lenta recuperación, la falta de empleo y la penuria generalizada. Se necesita de un proyecto corporativo para organizar y definir el rol del Estado y los diversos proyectos que se pongan en operación para recuperar el País.

Un grupo como Cauce Democrático, para convocar a un acuerdo nacional en que se defina las condiciones para un consenso sobre las aspectos de mayor urgencia, una concertación democrática para generar sustentabilidad al proceso, un Plan de desarrollo realista apara los próximos 50 años.

Un equipo de trabajo que dimensione y defina las necesidades administrativas del régimen y su rol en la vida del país.

Un grupo de juristas que ofrezcan su contingente en la estructura Legal y el régimen de Derecho;

Especialistas para reajustar las posibilidades productivas del país en los campos agrícola, petrolero minero y pesquero.

No es asunto de una persona. Todo un País luchando para resolver el daño causado.

Estuardo Melo

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *