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Perjuro

by • November 18, 2014 • Estuardo MeloComments (1)1431

DE LA FE PÚBLICA Por Estuardo Melo

EStuardo meloNo ha pasado mucho tiempo desde la época en que la palabra empeñada fuera sinónimo de buena fe, caballerosidad y valores personales. Importaba más que un contrato firmado o una letra de cambio, pero en una sociedad descompuesta y erosionada lo que alguna vez significó el honor, pierde todo sentido y vigencia y es objeto de mofa: el honesto es un tonto.

Se ha llegado a tal nivel de degradación de la conducta social, que el juramento solemne y la palabra empeñada son objeto de banalidad y desestimación permanente. Cuando alguien perjura en un proceso judicial, no sufre el rigor de su delito, aunque su acto puede llevar a los jueces a sentencias erradas.

Pero lo que resulta inadmisible es que frente a un acto solemne en que la democracia requiere del compromiso de quién fuera electo como su primer mandatario, al juramentar su posesión para el ejercicio del poder otorgado, desvíe intencionalmente su promesa, se burle de las instituciones y obre con desdén.

Tanto así, que en el primer período presidencial de Rafael Correa, el juramento de Ley para su posesión como primer mandatario no se cumplió. Al ser requerido su juramento, no aceptó cumplir y hacer cumplir la constitución vigente, bajo cuyas normas había sido electo.

Toma de juramento Presidente del Congreso Arq. Jorge Cevallos:
Jura Usted respetar la Constitución Política y las Leyes de la República, velar por el mantenimiento de la soberanía nacional, la defensa, la integridad e independencia del Estado y respetar la institucionalidad democrática del País, dentro del Estado Social de Derecho, consagrado en la Carta Magna, durante el desempeño de las funciones para las que ha sido elegido?
Respuesta de Rafael Correa:

Ante Dios y ante el pueblo ecuatoriano juro cumplir con el mandato que el 16 de Noviembre me entregó la ciudadanía del Ecuador.
El Presidente del Congreso, debió como era de su obligación, repetir el pedido de juramento y ante una negativa reiterada del presidente electo, debió negar su posesión, pero por el contrario, dijo:
Si así lo hace, que la Patria le premie, caso contrario que ella lo demande y la historia lo juzgue.

La deliberada omisión permitió más tarde, una liberalidad de los actos del gobierno, que tuvieron consecuencias en la institucionalidad nacional, como la defenestración y persecución de los congresistas, para facilitar la convocatoria a una asamblea constituyente y la metida de mano al poder judicial, cuyas secuelas han sido claramente expuestas ante el país.

Del juramento por la segunda posesión, una vez modificada la Constitución en el año 2008, no aparecen registros que permitan realizar un seguimiento, pero la tercera posesión a cargo de la Presidenta de la Asamblea Legislativa, Gabriela Rivadeneira, nuevamente permite obtener conclusiones sobre las derivas que la informalidad de un juramento de posesión mal tomado tiene.

La Presidenta dice:

Ciudadano Rafael Vicente Correa Delgado: Jura Usted cumplir las funciones otorgadas por la Constitución de la República del Ecuador y su Ley en calidad de Presidente Constitucional de la Republica del Ecuador?.. El Presidente reelecto responde: Si juro…Si así lo hace, que el pueblo ecuatoriano lo reconozca, caso contrario que el pueblo lo juzgue.
Las funciones otorgadas que prometió cumplir, están claramente establecidas en la Constitución:

Art. 144.-El período de gobierno de la Presidenta o Presidente de la República se iniciará dentro de los diez días posteriores a la instalación de la Asamblea Nacional, ante la cual prestará juramento. En caso de que la Asamblea Nacional se encuentre instalada, el período de gobierno se iniciará dentro de los cuarenta y cinco días posteriores a la proclamación de los resultados electorales. La Presidenta o Presidente de la República permanecerá cuatro años en sus funciones y podrá ser reelecto por una sola vez. La Presidenta o Presidente de la República, durante su mandato y hasta un año después de haber cesado en sus funciones, deberá comunicar a la Asamblea Nacional, con antelación a su salida, el periodo y las razones de su ausencia del país.

El texto constitucional es claro: permanecerá cuatro años y podrá ser reelecto por una sola vez, como efectivamente lo fue en el año 2013.
De qué sirve entonces la palabra empeñada por el Presidente en acto solemne de posesión, ante la Presidenta de la Asamblea Nacional, Asambleístas, Cuerpo Diplomático e invitados a la Sesión solemne convocada para el objeto. Todos ellos y el Ecuador entero fueron testigos presenciales de su juramento.

Cuando concluye dos años del período de su reelección, sale a los medios a decir que si le siguen molestando va a lanzarse a una segunda reelección y para ello consigue que la Asamblea solicite a la Corte Constitucional para que de paso a varias enmiendas entre las que se encuentra su segunda reelección.

Pero para los ecuatorianos, la candidatura a una segunda reelección, aunque fuera tramitada ante la Corte Constitucional y posteriormente aprobada por la Asamblea Nacional, solamente significa un uso abusivo del poder, una falta de delicadeza del mandatario, una muestra de la inconsistencia respecto a aquello que juró cumplir y obviamente una falta a su palabra de honor y a su honor mismo.

Qué se puede esperar del primer mandatario de una nación, que camba su discurso a su propia y particular conveniencia, que incumple con su juramento solemne y pretende modificar la Constitución del país, para saciar sus apetitos de poder y su auto convencimiento de que es el único, el elegido, el salvador.

Pienso, que el pueblo le va a decir NO!

happy wheels

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One Response to DE LA FE PÚBLICA Por Estuardo Melo

  1. Jorge Laso says:

    Excelentes artículos, por favor no se dejen amedrentar y sigan en la misma linea.

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