MENU
Emergencias

by • May 18, 2015 • Estuardo MeloComments (0)986

CONFUSIÓN PELIGROSA Por Estuardo Melo

EStuardo meloQué tienen que ver la Ley de la Seguridad Social, el Instituto de Seguridad Social, los Fondos de Pensiones, los afiliados y sus aportes y los jubilados con sus pensiones, con la disposición constitucional relativa a la universalidad del aseguramiento.

La Ley de Seguridad social establece con claridad quiénes son los sujetos y beneficiarios del Seguro social obligatorio, sus prestaciones y aportaciones.

La Constitución vigente establece el carácter universal del sistema, pero no implica que el IESS tenga que ser parte orgánica de ese aseguramiento.

En la discusión y manejo de los asuntos relativos al Seguro Social, se ha cometido errores de apreciación, como el decir que el jubilado de ahora es sostenido en sus pensiones por los actuales aportantes activos, lo cual es erróneo. Cada jubilado actual, para poder obtener su derecho aportó un mínimo de 15 años y en promedio aportó 40 largos años, el 20.6% de su salario mensual. Es ese aporte, el rendimiento de su ahorro durante todo el tiempo como afiliado activo y el aporte del Estado, la suma de valores que han configurado la posibilidad de recibir una pensión vitalicia después de los 65 años. Otra cosa es que el IESS no haya manejado bien esos recursos.

El IESS administra por Ley, exclusivamente los aportes de trabajadores públicos y privados. Esos aportes le permiten a la entidad ofrecer varios servicios y prestaciones como el de atención médica. Quién no aporta, no tiene derecho al usufructo de esos servicios exclusivos para afiliados y jubilados.
Las obligaciones que vienen imponiéndose como la atención a hijos o familiares, no pueden ser parte de un aseguramiento que no ha sido calculado ni cotizado y ocasionan un desfase en la calidad de los servicios que la institución presta. Por esa razón es que la atención médica por ejemplo, acusa cierto deterioro en la entrega de citas y medicinas.

El seguro Universal, es decir una prestación sin claro origen del aporte, para todos los ecuatorianos que no son afiliados al IESS, debe ser organizado y ofrecido por cuerda separada, porque hasta su administración sería una carga indeseable para el Instituto, que ya tiene suficientes complicaciones en su organización, para la correcta prestación de los servicios a quienes pagan por ellos.

De acuerdo con la propaganda del gobierno, parece que la atención médica universal ya está cubierta por los hospitales y centros ambulatorios públicos. Faltaría establecer la administración de las demás prestaciones mencionadas en la Constitución.

Art. 369.- EI seguro universal obligatorio cubrirá las contingencias de enfermedad, maternidad, paternidad, riesgos de trabajo, cesantía, desempleo, vejez, invalidez, discapacidad, muerte y aquellas que defina la ley.

ES decir, se requiere de otra ley diferente a la que rige las relaciones de afiliación entre servidores y patronos, sus prestaciones y servicios, que fije esas contingencias y sus montos.

La carga que significa la anexión de todo el resto de ecuatorianos, es decir 11 millones, frente a los 3 millones de afiliados actuales, desquicia los cálculos matemáticos que sustentan el sistema, con el peligro de su colapso financiero y funcional.

La confusión surge de la elementalidad mental de quienes nos gobiernan. Al parecer creen que las cosas pueden dictarse por ley, sin prever los impactos negativos que pueden esperarse.

La obligación constitucional de la universalidad del aseguramiento, obliga al Estado a pensar en un sistema con total apoyo financiero público, que ofrezca a personas que no tienen relación de dependencia, o capacidad de pago, pensiones para contingencias de edad avanzada e invalidez, porque la atención médica estaría resuelta con el Sistema Nacional de Salud.

El caso de las amas de casa a las que se pretende integrar por Ley al Sistema de Seguro Social Obligatorio es complejo, de análisis caso por caso y diverso en su tratamiento dependiendo del estatus socio económico de cada familia, en el que se crea obligatoriedad adicional del jefe de familia para aportar por su esposa como si fuera una dependiente laboral o un pago subsidiado del Estado al IESS, para cubrir el aporte de quienes no pudieran cotizar.

Este caso es similar al que opera para el bono para personas de bajos recursos. Qué habría sucedido si los dos millones de bonificados, habrían pasado a formar parte del IESS. No tendría sentido.

De igual manera, para que se quiere aportar a personas con dos dólares mensuales subsidiados por largos años, si lo práctico sería pagar directamente un bono a quienes cumplen los 65 años, sin involucrar al IESS en una afiliación mal concebida y peor calculada y si no tiene un amparo familiar, crear centros de acogida, como la misma Constitución establece. Quién puede suponer que un indigente pase cada mes a depositar dos dólares para su jubilación.

Con respecto a la claramente inconstitucional y arbitraria decisión del Presidente, que ha sido elevada a Ley, el IESS debería reclamar legalmente por el perjuicio irrogado a sus finanzas por las sucesivas devaluaciones y créditos en sucres por parte del Estado, cuyo pago no cubría ni siquiera la inflación con los intereses que contrataba, para recibir luego del plazo, sucres devaluados en su prejuicio.

Igualmente, debería recalcularse el valor real de las aportaciones personales antes de la dolarización, para que se estime el verdadero monto de la compensación que se debía recibir y el justo valora de las pensiones en dólares.

Finalmente, ante la arbitraria fijación de aportes de empleados en entidades del Estado, que pagaban sobre la base del salario básico o sobre el aporte personal (11%), se debería establecer una compensación porque esas decisiones perjudicaron al afiliado del sector privado.

A pesar de que las contingencias monetarias no eran previsibles, la creación del sistema de Seguridad Social previó sabiamente un aporte del Estado que garantice su subsistencia, misma que está ahora afectada por las decisiones del gobierno.

Un gobierno que atenta en contra de su sostenibilidad pero que no sabe cómo afrontar lo que su grupo político incluyó en la Constitución como seguro universal.

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *