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by • August 24, 2012 • Adrian ZabalaComments (0)583

CAMBIO DE MANDO EN SAN ROQUE

CAMBIO DE MANDO EN SAN ROQUE

El gran momento estaba por llegar. Surcando los cielos de las Américas el Legacy de la presidencia le traía de vuelta al terruño amado. Los últimos años los había dedicado en cuerpo y alma a llevar al Ecuador al más prestigioso sitial de la historia diplomática mundial. Alcanzó todo, absolutamente todo, lo que un jefe de relaciones exteriores puede soñar: Secretario General de la ONU, Secretario General de la OEA, Secretario General de UNASUR, Secretario General de la CAN, Secretario General de toda organización formada para defender y proteger la integración mundial. Sus logros jamás serán igualados, ningún mortal será capaz de repetir las hazañas y batir los récords logrados por el insigne diplomático. Gracias a él la democracia reina en el planeta entero, ya ningún político se atreve a pensar en dictaduras o en atacar los derechos humanos, el magistral manejo de las relaciones  exteriores derribó todos y cada uno de los obstáculos para el desarrollo equitativo de las naciones, no hay países pobres, no hay hambrientos, ni enfermos, ni desempleados, ni armas, ni guerras, ni sabatinas. El fue instrumento de los Dioses para unir a los seres humanos en el amor y en la paz. Su carisma, inteligencia, visión, liderazgo, objetividad, desprendimiento, generosidad, humildad, fueron las herramientas que convirtieron al planeta Tierra en un paraíso de verdad.
La Patria lo reclama, llegó la hora que el destino pautó  ineludible; ahora, los destinos de la nación le serán confiados. Se lo merece, él fue el artífice, el ideólogo, el creador, el proponente, el organizador, el comunicador, el motivador, el encamador, el recogedor, el consultor, el chofer,  el paño de lágrimas  de la revolución ciudadana; él recorrió pueblos y ciudades, convocó  a la gente, preparó el arroz con pollo, alimento a las masas de “simpatizantes”, armó las tarimas, afinó las guitarras, cantó, bailó, rió y  lloró; él otro, ese que se dice presidente, sólo puso la carita y la lengua de los sábados.
El Itchimbia fue el escenario escogido para perpetuar en la historia este momento cumbre, cadenas noticiosas del mundo entero cubrían el evento, cerca de tres millones de personas se reunieron para ser testigos del hecho más trascendental de los últimos años.
Una pequeña tarima, con dos escalos en cada extremo y cubierta con una alfombra roja, sería el pedestal en donde el poder se rendiría ante el más célebre de los ecuatorianos.
El Ilimitado subió los escalones por el lado sur, el ungido por el lado norte, se encontraron como dos colosos, se abrazaron, intercambiaron pocas palabras, alzaron las manos para saludar a la muchedumbre.
-¡COMPAÑERO! ¡HERMANO DE MI ALMA! ¡HÉROE DE LA PATRIA! ¡Te saludamos, te agradecemos, te felicitamos, eres y serás la inspiración de todos nosotros! La voz quebrada y las lágrimas impidieron que el Insufrible continúe con su discurso, además de los chiflidos y los ¡FUERA…FUERA…FUERA!
¡Ahora sí…la diosa fortuna había hecho su trabajo, la gloria eterna espera!
-¡ECUATORIANAS Y ECUATORIANOS! ¡ME SIENTO MUY HONRADO CON ESTE RECIBIMIENTO…INMERECIDO POR CIERTO….ASUMÓ CON TODA HUMILDAD EL ENORME DESAFIO DE CONDUCIRLOS HACIA MEJORES HORIZON…
5 AM
¡KI KI RI KI KI KIIII!
¡GALLO DESTEMPLADO…HIJUE PUTA!… El canto del plumífero lo ubicó de sopetón en el tiempo y en el espacio.
Ya ni siquiera podía decirle gallo opositor, después del juicio por la narcovalija en Italia, los “amigos” del buró de Alianza País  le habían pedido, muy comedidamente, que dé un paso al costado: “Por el bien del proyecto, hermano” le dijeron, mientras le daban una palmadita en la espalda. Ahora vive en un mini-mini departamento, con servicio higiénico compartido con veinte inquilinos más, no cuenta con ducha, pero se baña dos veces a la semana en los baños públicos de Don Pepe, cincuenta centavos no más cuesta. Escogió el sector de San Roque para residir. Motivado por su ideología socialista revolucionaria y su vocación de proletario independiente montó una microempresa, el curso para emprendedores que siguió en el SECAP le sirvió de mucho. Prepara humitas y quimbolitos y los entrega a domicilio, va montado en su nueva bicicleta, maneja con una sola mano, con la otra sostiene el canasto, se ha vuelto todo un as. El color verde de las hojas, con las que envuelve los deliciosos manjares, le recuerdan los buenos tiempos. A menudo pasa por el Palacio Carondelet, generoso como siempre, deja en la garita de guardia un quimbolito y una humita para que se los hagan llegar al Rafael.
De su hermano no se ha sabido mucho, un vendedor de pozo millonario dijo que lo vio, cerca del “Lorenzo Ponce”, vestido de Supermán y persiguiendo a un teléfono ladrón.
Al otrora diplomático, lo único que no le abandonó es su afición por la música, los fines de semana da clases gratuitas de canto a los reos del ex penal “García Moreno”.
-¡Qué destemplados estos manes…Vamos de nuevo, conmigo:
¡PAYASO  SOYYY UN TRIIISTE PAYASO… NO PUEEEDOOO SOPORTAR MI CAREEETA ANTE EL MUNDO ESTOY RIENDO Y DENTRO DE MI PECHO MI CORAZÓN SUFRIENDO…PAYASO!

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