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Bomba tiempo Ecuador

by • May 19, 2016 • Carlos RiveraComments (0)3917

ALERTA: SE ACTIVA BOMBA DE TIEMPO EN ECUADOR Por Carlos Rivera

Carlos RiveraMe aprestaba a escribir sobre el rol adecuado del estado y los factores propulsores del crecimiento económico en términos de los éxitos y fracasos que se conocen a lo largo de la historia económica, pero en el Ecuador del Socialismo del Siglo XXI, esto resulta aburrido y hasta fuera de foco, si consideramos que cada día se activan verdaderas bombas de tiempo y aparecen nuevos focos de incendio que obligan a desviar nuestra atención de lo importante a lo urgente, lo que se justifica por el potencial impacto que podrían tener este tipo de situaciones.

Y es que parece que el Ecuador tiene más bombas de tiempo activadas que la misma Corea del Norte o el propio Estado Islámico (ISIS). Claro está, no son bombas nucleares ni explosivas, sino bombas económicas, pero igualmente con efectos devastadores. En efecto, tenemos una bomba fiscal y una bomba de deuda externa asociadas a los desequilibrios fiscales y a la gran farra de nuevo rico de estos últimos años, y cuya detonación si bien no está prevista en el horizonte cercano, todo parece indicar que éstas podrían explotar en los siguientes años cuando toque pagar la deuda externa y se tenga que hacer ajustes fiscales necesarios y dolorosos, por lo que los costos de la mala política fiscal todavía están por verse.

Adicionalmente tenemos la bomba del déficit de cuenta corriente, cuyo proceso de explosión  también se encuentra activado y podría ser mucho más letal, por cuanto se trata de la fuente de liquidez de nuestra economía. La buena noticia es que su estallido no está activado para el muy corto plazo, y que un buen ajuste fiscal más un adecuado programa de refinanciamiento de la deuda externa podría terminar desactivando en forma conjunta todas estas bombas.

Pero lo que no contábamos los ecuatorianos es que el pasado jueves 12/05/2016 en la aprobación de la Ley Solidaria por el Terremoto dentro de la Asamblea, se haya activado una cuarta bomba de tiempo, y ésta sí con una cuenta regresiva inmediata y con una potencia tal que puede romper el mismísimo blindaje de la dolarización, en atención a la disposición transitoria tercera de esta ley que establece que durante un año no se aplicará el Código Orgánico Monetario y Financiero a las disposiciones del Banco Central del Ecuador (BCE) sobre el dinero electrónico.

Y, no me refiero como situación de explosión a lo que efectivamente pueda hacer el BCE con esta liberación de la sujeción al Código Orgánico Monetario y Financiero en tanto ello sería solamente una elucubración, sino simplemente a la incertidumbre y desconfianza que puede generarse en los agentes económicos respecto a la potencial emisión inorgánica a través del dinero electrónico o de cualquier otro tipo de  especulación en el ámbito monetario y financiero a partir de ese articulado tan amplio, que en un mal escenario puede llevar a conductas tan impredecibles como una fuga de capitales y/o retiro masivo de depósitos que no solamente ahondaría la recesión, sino podría provocar hasta una crisis financiera basada solamente en las malas expectativas derivadas de un artículo en la ley poco prudente y falto de detalle por decir lo menos, ya que no existe ninguna otra razón de acuerdo a los fundamentos que caracterizan al sistema financiero, como para pensar que podría estallar una crisis en este sector, al menos en el corto plazo.

Y, es que si hay algo de destacar en esta crisis a diferencia de la última gran crisis vivida por los ecuatorianos en 1999, es que el sistema financiero hoy se muestra bastante solvente, de hecho ha logrado capear ya algunas corridas de depósitos y aun cuando su cartera vencida se va deteriorando a la par que la actividad económica se va deprimiendo, no alcanza a generar señales de alerta naranja y peor roja que nos deba asustar mayormente, por lo que resulta inentendible este tipo de propuestas que meten  “ruido” y abren la posibilidad de una crisis del tipo de la profecía autocumplida, salvo que tengamos algún afecto por los kamikazes, pirómanos o terroristas.

Frente a esta situación que nos plantea el gobierno de una exagerada intencionalidad por introducir el dinero electrónico a cualquier costo, conviene recordar que a través de la sola emisión de dinero, no se crea crédito, que es lo que se requiere para que una economía crezca, y ello nada tiene que ver con la adopción del régimen monetario de dolarización en aras de dejar atrás una historia de inestabilidad que tuvo su origen precisamente en el irresponsable manejo monetario previo, que hoy algunos parecen añorar; por lo que para todo efecto práctico, hemos terminado sin dinero ni crédito, con y sin soberanía monetaria, y es que la calentura no está en las sabanas.

En definitiva debemos entender que el crédito existirá sólo si se dan las condiciones para que los acreedores y ahorristas confíen en que los deudores no los van a defraudar en la misma moneda y valor en la que se pactó el préstamo, y quien demanda dinero acepte que le paguen con ese dinero su sueldo, el precio de los bienes que vende, o lo que le deben, y esto lo hará solamente si cree que ese dinero no va a perder valor, caso contrario invertirán sus ahorros en el exterior, los tendrán en el colchón, en una caja de seguridad o en comprar bienes antes de que sus precios aumenten, todo lo cual se puede potencializar con esta transitoria tercera, de allí que el gobierno tiene la última palabra para corregir esta disposición que parece peligrosamente demasiado abierta.

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