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Alabado sea

by • January 28, 2015 • Adrian ZabalaComments (0)3295

ALABADO SEA TU NOMBRE Por Adrian Zabala

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“Vamos a ver si cuando salgan del anonimato siguen siendo tan jocosos”
“¿Quién fue el idiota que dijo eso?”
Rafael Correa Delgado
Presidente de la República

Su Santidad, el Papa Francisco, considera que la libertad de expresión debe tener un límite cuando se trata del tema de la fe y la religión, pues, no se puede, según él, ofender a millones de seres humanos cuando alguien se burla de las manifestaciones de fe y hacen mofa de sus dioses. Pero un despistado tomó las declaraciones de Su Santidad como un espaldarazo a la política de represión en contra de los ciudadanos que opinan libremente.

 

En las calenturas, propias de quien se cree ungidos por el destino para ascender y colocarse por encima del hombre común, los desvaríos nublan la entenderá y los apetitos de grandeza e inmortalidad se hacen presentes. Por eso resulta imposible que puede desperdiciarse el papayazo dado por el Sumo Pontífice, deben entenderse sus palabras en toda su dimensión: ¡A LOS DIOSES NO SE LES DEBE JODER!

 

Dicho así cualquiera entiende, y el que mejor entendió al Santo Padre, fue, nada más y nada menos que: El Elocuente. Él no se anda por las ramas, su amplia formación académica le permite discernir cualquier tema de un modo analítico, técnico y científico.

 

Por esta razón, se paró frente un espejo para realizar un ejercicio en el que lanzará una hipótesis esperando lograr una tesis, que valide los argumentos esgrimidos…

 

– ¡Si yo tengo una mente lúcida, poseo mi propio rebaño, se me adora y se me obedece, mi palabra es la única que cuenta, nadie es tan perfecto como yo, todos los que me rodean quieren ser iguales a mí; si digo, hágase esto, se hace, si digo castíguese a aquel, se lo castiga, y he realizado milagros ¿entonces, qué soy, quién soy, para qué estoy en este mundo?!

 

Se miró y se miró en el espejo, hizo caras, muecas, se sacó los mocos, abrió y cerró sus ojitos verdes para que las respuestas a sus incógnitas se hagan presentes…

 

¡UN ESTALLIDO DE LUZ ILUMINÓ LA HABITACIÓN!

 

-¡CHUCHA! ¡SOY UN DIOS! ¡QUÉ COJUDO, NO ME HABÍA DADO CUENTA!, ¡QUÉ BRUTO!

 

La iluminación por poco le funde el ceracate. Sabedor de su condición de divinidad, se dijo a sí mismo:

 

-¡MI MISMO: LOS DIOSES NO PODEMOS DEJARNOS VER LAS HUEVAS!

 

¡Declaró la guerra santa! Llamó a diez mil yihadistas cibernéticos para que destrocen a los opositores en las redes sociales y los arrastren ante su omnímoda presencia para que sean juzgados y expulsados para siempre del paraíso.

 

Alfa y Omega, principio y fin. Antes de Él, todo era obscuridad, no había nada de nada, con Él, todo se hizo, o mejor dicho: Él todo lo hizo…

 

Si el Dios de Israel entregó sus leyes a Moisés en el monte Sinaí. El Elocuente las entrega en la terraza de la asamblea nacional, en donde tiene un altar, pequeño pero funcional, que sirve para quemar el palo santo y el sahumerio y para que la Gaby asiente los voluminosos cuerpos legales y pueda firmar el recibido. El coro de esbirros lo recibe con cánticos y panderetas…

 

Ya viene el Rafiquito trayendo sus leyes, y los borreguitos berrean amores, ya se despertaron los diez mil chismoso y se van cargando con los opositores…!

 

-“Amarás al Taita Diosito Rafiquito por sobre todas las cosas, si no lo haces, cana contigo”

 

-“Y al décimo año descansó, y por fin dejó de joder…! ¡AMÉN, CARAJO, AMÉN!

 

Pd. Voy a buscar una capilla revolucionaria para confesarme antes de que Taita Diosito Rafiquito se empute y me achicharre, porque este man: lanza rayos, truenos y centellas, aunque el cielo esté completamente despejado.

 

 

 

 

 

 

 

 

happy wheels

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