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Agenda Ecuador

by • April 29, 2016 • Carlos RiveraComments (1)647

Agenda para que Ecuador emprenda un crecimiento económico sostenido (1ra parte) Por Carlos Rivera

Carlos RiveraA pesar de que enfrentamos un ambiente dominado por la vacilación respecto de la magnitud y duración de la crisis agravada por el terremoto del 16A, y unas perspectivas de crecimiento al menos para este año bastante pobres; tan importante como discutir la receta adecuada para salir pronto de la crisis y recuperarnos del terremoto, es el buscar consolidar una agenda que permita alcanzar un crecimiento económico sostenido determinado por la evolución del producto potencial (máximo nivel de producto que se puede alcanzar dada la disponibilidad de trabajo, capital y tecnología), puesto que ello no solamente que marcaría un horizonte en el largo plazo hacia el cual transitaríamos, sino que empujaría en el corto plazo a salir más pronto del ciclo recesivo, al despejarse el velo de la incertidumbre generada en torno al futuro de nuestra economía y a la misma sustentabilidad de la dolarización.      

En este contexto y buscando encontrar una luz al final del túnel, pasemos revista del estado de situación del Ecuador en lo que se refiere a los principios económicos fundamentales y las lecciones históricas que rigen y sustentan la creación de un entorno favorable a un crecimiento alto y sostenible en el tiempo:

 

  • Políticas macroeconómicas que generen estabilidad
  • Apertura a la economía mundial
  • Promoción de la competencia
  • Sistema judicial adecuado
  • Sistema tributario simple y pro-crecimiento
  • Mercado laboral flexible
  • Sector público eficiente
  • Sistema privado de pensiones
  • Educación de primer nivel y promoción de igualdad de oportunidades
  • Protección social de los más necesitados

En esta primera parte, esbozaremos los dos primeros puntos de lo que debería ser a mi criterio, una agenda mínima para alcanzar un crecimiento económico sostenido en Ecuador:

  • Políticas macroeconómicas que generen estabilidad

Política Fiscal

Si hay algo que destacar de esta última crisis por la caída del precio del petróleo y otros commodities, es que los países menos afectados fueron aquellos que manejaron la bonanza con mayor prudencia, como es el caso de Chile y Colombia, en donde el gasto público se ajusta en función de los ingresos fiscales determinados por los precios promedio de largo plazo de sus principales productos de exportación y no por sus precios corrientes, lo que les permitió generar grandes cantidades de ahorro en los tiempos de bonanza, que pudieron echar mano en los tiempos de vacas flacas y así capear el mal temporal y salir relativamente más fácil y rápido de la crisis.  

En esta materia, el Ecuador claramente se queda de año, siendo necesario introducir una regla fiscal del tipo del Balance Estructural de Chile, que está orientado a reducir los cálculos políticos y movimientos cíclicos del precio del petróleo y de la actividad económica en la trayectoria del gasto público a fin de mantener una sólida situación fiscal en el largo plazo.  

Adicionalmente se debería pensar en la conformación de un Consejo Fiscal de primer nivel académico e independiente del gobierno de turno, para que genere los análisis, proyecciones y recomendaciones de política fiscal por encima de los intereses y cálculos políticos o electorales de muy corto plazo.  

Otra propuesta a considerar es una reforma electoral que permita la reelección, pero pasando un período; que si bien no es un tema de orden económico, me parece que tiene una incidencia total en la estabilidad macroeconómica requerida para nuestro país, ya que los incentivos que se generan para los gobiernos tanto nacionales como seccionales en la perspectiva de una reelección inmediata realmente son perversos y terminan fomentando en la mayoría de casos, aunque  con honrosísimas y muy conocidas excepciones, un mayor endeudamiento al recomendado, un gasto público mucho más del necesario y en rubros que no necesariamente son prioritarios e inclusive relacionados con temas nada que ver con la administración pública, como son la promoción del partido político del gobierno de turno, todo lo cual termina afectando no solamente la sostenibilidad de las finanzas públicas en el tiempo, sino los niveles de eficiencia y eficacia requeridos en el servicio público.

En el corto plazo, el país tiene que ajustar drásticamente su gasto público a nivel de la administración central y de los gobiernos seccionales, siendo necesario eliminar el exceso de burocracia, borrar del mapa las secretarías que no generan valor agregado, emprender un proceso serio de descentralización que permita optimizar recursos y no duplicar los gastos administrativos, transparentar las cuentas de los gobiernos seccionales a fin de promover la competencia entre éstos y elevar los indicadores de desempeño a ciertos target previamente establecidos,  definir reglas de austeridad en  temas de publicidad, movilización y otros, vender activos prescindibles como los medios de comunicación, etc.  

El efecto impacto de estas medidas sería una reducción del riesgo país que permita mejores condiciones de financiamiento que facilite tanto la reestructura de la deuda pública, como se estimule la inversión privada y el crecimiento económico, por lo que bien podríamos calificar estas medidas como un “ajuste fiscal expansivo”.

Y, solamente una vez que pongamos el gasto público, la deuda y el tamaño del estado en un nivel razonable, se podría emprender una reducción impositiva pro-crecimiento, pues hacerlo ahora ciertamente sería como tratar de apagar un incendio con gasolina.

Política Monetaria

Por el lado de la política monetaria debemos estar relativamente tranquilos, ya que tenemos el blindaje de la dolarización, que es el mejor antídoto para los gobiernos populistas y esto no es un activo menor, pues el logro de una inflación baja y estable por default, así como la eliminación de la volatilidad y las crisis cambiarias de antaño son logros inconmensurables para Ecuador.

Así mismo la popularidad de la dolarización es tan alta, que no veo a ningún político atreverse siquiera a pensar en des-dolarizar de facto la economía, lo que no es lo mismo que implementar un sistema bi-monetario que podría estar entre las alternativas a tomarse en el peor de los mundos y desde luego, bajo el supuesto de que no corrijamos absolutamente nada, algo que me resisto a creer que se llegue a dar dadas las perspectivas políticas.

Lo que sí nos debe quedar bien claro, es que la dolarización como cualquier matrimonio puede romperse por cualquiera de los dos cónyuges, es decir el régimen de dolarización nos puede pasar la factura de nuestro mal comportamiento, expulsarnos y pedirnos el divorcio, siendo entonces urgente e imprescindible revertir el origen de todos los males, que es el mal desempeño en materia fiscal, para así salvar nuestro matrimonio con la dolarización.    

Por otro lado no debemos generar ruidos innecesarios. Por ejemplo, debemos cortar de raíz la especulación en torno a la implementación del dinero electrónico bajo el supuesto de que se lo esté haciendo únicamente con la sola y sana intención de aumentar la velocidad de circulación del dinero y mejorar el funcionamiento del sistema de pagos.

Finalmente las lecciones del pasado si bien nos han dejado un sistema financiero bastante sólido hasta el momento, bajo ningún concepto se debe olvidar de los beneficios de una apropiada supervisión y regulación bancaria preventiva y que las decisiones de crédito la deben tomar los propios agentes del sistema, porque no existe ninguna buena experiencia de las “asignaciones” ad hoc del crédito, por mas burócratas iluminados que encontremos.  

  • Apertura a la economía mundial

La profesión para nada discute los beneficios del aperturismo, en tanto se promueve la competencia y especialización en los sectores transables, permite el acceso a insumos y bienes de capital de mejor calidad y facilita la incorporación de nuevas ideas e incrementos de productividad, así como un mejor acceso a mercados internacionales.

En Ecuador, bajo el pretexto de precautelar la dolarización y compensar la imposibilidad de modificar el tipo de cambio (devaluación) como medida de competitividad, hemos navegado contra corriente y nos hemos olvidado que la apreciación del tipo de cambio real (pérdida de competitividad) obedece al síndrome de la enfermedad holandesa contagiada por un exagerado aumento del gasto público y que el déficit en cuenta corriente es resultante del desequilibrio ahorro-inversión, que por el lado de la inversión pública no hay problema y se justifica plenamente, no así por el lado del ahorro que no solamente que nos hubiera evitado tener los problemas que tenemos en el sector externo, sino aminorar las consecuencias de la crisis y del último terremoto, a la vez que salir más pronto de esta fase recesiva.

En otras palabras, si tenemos problemas en el sector externo y no podemos aprovechar los beneficios de la apertura bajo el justificativo de defender la liquidez de una economía dolarizada, es porque tenemos desequilibrios fiscales, que se conoce en la literatura como “déficit gemelos”. Para verificar esta argumentación, basta pensar por qué no se ha corregido el déficit externo a pesar de los incrementos al impuesto a la salida de divisas, aranceles y establecimiento de cuotas de importación.

La respuesta es muy simple, los desequilibrios externos son un fenómeno macroeconómico y no se curan con recetas microeconómicas que cargan los costos de la farra fiscal en las cuentas externas a los consumidores. La medicina se encuentra en la corrección de los desequilibrios fiscales y posterior a ello, se podrá revertir las actuales restricciones a las importaciones y de esta manera, no desaprovechar los beneficios que nos ofrece el aperturismo.

Finalmente también quedan contradicciones muy difíciles de entender. ¿Cómo es posible que negociemos un tratado de libre comercio con Europa y dejemos de lado a los Estados Unidos?, salvo que los gringos nos caigan mal y los franchutes, belgas y compañía demasiado bien.

En el siguiente artículo trataremos los otros puntos de esta agenda.

Agenda Ecuador

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One Response to Agenda para que Ecuador emprenda un crecimiento económico sostenido (1ra parte) Por Carlos Rivera

  1. Es decir que tel trabajo es muy sencillo: rehacer todo el Ecuador. ¡Vaya tarea que nos ha impuesto Correa!

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