MENU

by • February 9, 2013 • Adrian ZabalaComments (0)605

ADIVINA ADIVINADOR

 

Cuatro “encuestadores” dieron a conocer su “mediciones” del pulso electoral antes de la prohibición de difundir encuestas. Sentados en la misma mesa, con un ex periodista como “moderador”, lanzaron los números, parecía subasta, uno daba más el que otro. Las diferencias llegaban hasta los 17 puntos porcentuales, y eso que la información fue levantada en las mismas ciudades y en el mismo país. Uno daba el 63% de votos al jefe, literalmente, porque trabaja para el gobierno; ni mudo, pues, los cepillazos nunca están demás; sobre todo cuando el que contrata tiene harto billete y le gusta saberse amado por el sufrido pueblo. Los otros dijeron lo mismo: “El jefe barre”.

¡No queda más que resignarse…! ¡Y persignarse!

A los otros pobres candidatos no les dan el voto ni de la moza, peor de la familia y de los amigos. Un parcito sale en contra mejor, quedan hasta debiendo votos.

Estos adivinos que se dieron cita en los estudios de la televisora pública, no podían, ni debían decir otra cosa que no sea que el Mashi gana en primera vuelta. Así, los ingenuos ecuatorianos nos comemos el cuento y dejamos no más que gane otra vez, aunque sea amarrando. Pero, lo que olvidan estos pitonisos, es que el pueblo ya está mamado de tanta pendejada revolucionaria y que le importan un carajo las encuestas.

Sacan pecho con el 63%, pero obligan a los pobres burócratas y beneficiarios de los programas sociales a que asistan a los mítines para que aplaudan los chistes ácidos del Adefesioso. Ocupan los bienes del estado en la campaña, sacan los logotipos de los carros oficiales, que hacen bulto en las caravanas, “por seguridad”… Claro, así es más seguro que nadie se dé cuenta de la viveza. Se dedican a contratar simpatizantes, a sacar videos “chistosos” en contra de los otros candidatos, especialmente de los que le pisan los talones al Indomable. Arman programas de televisión para hacerles carga montón a los candidatos que tienen las pelotas para asistir y dejarse avasallar por cuatro culicagados que ya están aprendiendo a besar traseros socialistas del siglo XXI.

El 63% de los electores votarán por el Abominable, eso dicen los que saben… equivocarse. Porque hace rato que no aciertan una, y esta vez no será la excepción. Los veremos en los mismos estudios de televisión dando explicaciones cojudas de por qué se equivocaron tanto. Analizarán el comportamiento del electorado, dirán que somos una vergüenza y por eso mentimos en las encuestas, que no somos confiables, que decidimos todo a última hora. Se lavarán las manos y pedirán más contratitos a la SECOM. Mejor sería quitarles la licencia de operación y mandarles a la cárcel por fraude contra la fe pública.

¿Será posible que volvamos a votar por el Insufrible? No lo creo. Los ecuatorianos somos buena gente, pero no pendejos. Los bachilleres ni de fundas le dan el voto. Los afiliados al seguro social deben cuidar sus aportes, y no premiarán a los que están descapitalizando el IESS. Los médicos sacados a empujones de los hospitales y amenazados con pistola le sacaran la lengua y el dedo medio de cualquier mano. Los que se quedaron sin empleo por el cierre de los casinos y la suspensión de los toros, le dirán hasta bonito. Los campesinos estafados por Banco de Fomento y la CFN querrán darle una planiza. Los periodistas mediocres y corrugtos que se van para la calle porque sus medios no pueden pagarles el alza salarial le harán muecas. Los chapas que fueron tratados como al perro; los milicos, bien pagados, pero humillados; los burócratas de carrera, convertidos en alfombra de mocosos mimados, recomendados por el pariente revolucionario.

¿Y los pobres? Seguramente votarán por el Iluminado, porque ahora ganan cincuenta dolaritos; con eso y sus vistosas tarjetas de crédito asisten felices a los grandes templos del consumismo llamados “malls”, que se levantan por todo lado llenos de cosas bellas, las marcas de lujo los atraen, compran sin cesar, sonríen, comen en donde les place, suben a sus hermosos autos nuevos que los transportan a sus enormes casas, en donde los esperan sus vástagos: bien bañaditos, con ropita nueva, comiditos, sanitos, felices.

¡No, los pobres no votarán por Rafael Correa! Ellos no tienen nada que agradecerle, lo único que han recibido, son promesas, propaganda, un bono de miseria, y una enorme frustración.

Los beneficiarios de la revolución ciudadana son los avispados que antes de ser gobierno no tenían en que caerse muertos; son los grandes grupos empresariales, especialmente los comerciantes e importadores, que han crecido hasta tres veces, son los burócratas dorados; pelados, que sin graduarse siquiera, son contratados como asesores y asistentes y ya pueden jactarse del depar y el auto propios, son esos genios de la Grecia que se sacaron la madre estudiando para llegar a ser ineptos. Los pobres, siguen siendo pobres a pesar de la inmensa riqueza que ha manejado este gobierno, ellos no han recibido beneficio alguno del socialismo del siglo XXI, al contrario, han sido perjudicados al no tener oportunidades de empleo, no podrán asistir a una universidad pública porque el colegio en el que estudiaron no tenía ni pupitres en buen estado.

Los ecuatorianos no volverán a confiar en el que ha hipotecado a la nación, en alguien que no ha sabido administrar el estado, que ha sido alcahuete de los actos de corrupción de sus íntimos, que ha ocultado sus limitaciones con insultos y propaganda, que ha perseguido a los que se atreven a pensar y a discrepar.

El único oráculo confiable en temas electorales, se llama Primitivo Melquisedec Aguagallo Carguaytongo, nativo de la comuna la Chongona, en la provincia de Bolívar. Sus compañeros saben perfectamente que jamás se ha equivocado en un pronóstico. Tiene el ciento por ciento de aciertos en elecciones de presidente de la república, alcaldes de Quito y diputados nacionales. Por cuarenta y cinco años viene prestando sus servicios profesionales como betunero en la Plaza Grande.

Un grupo de personas se arremolinó alrededor de la silla de betunar de Primitivo, alguien le acercó un ejemplar del Extra en donde estaban las fotografías de todos los candidatos a la presidencia de la república. Lo tomó, cerró los ojos, inhaló profundamente, exhaló; pasó su mano derecha por cada una de las fotos, se detuvo unos instantes en una de ellas, pasó nuevamente su mano, se detuvo en otra foto.

-¡LUCIO Y LASSO A LA SEGUNDA VUELTA!

-¡BIEN, CARAJO, BIEN!

-¡BRAVO! ¡VIVA! ¡VIVA!

Los gritos eufóricos de los betuneros contrastaron con las maldiciones que salían desde el palacio de Carondelet.

-¡MALDITA SEA, CARAJO! ¡PARA QUE CHUCHAS LES MANTENGO! ¡SARTA DE HUEVONES!

Los hermanitos Alvarado salieron despedidos por los ventanales directo a la calle García Moreno. El Indomable, preso de la ira, les metió un puntapié en el trasero a cada uno, uso las dos piernas: con Vinicio la derecha; con Fernando la izquierda. Quedó un poco adolorido de la rodilla, pero con la satisfacción del deber cumplido.

 

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *