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by • March 6, 2016 • Crnl. Patricio Haro AyerveComments (0)4795

ACUERDOS SIN ACUERDOS Por Crnl. Patricio Haro Ayerve

Con la presión ejercida por militares en servicio pasivo que reunidos en la primera asamblea de pensionistas del ISSFA, realizada en Quito el 11 de febrero del presente año, se le declaró persona no grata y por aclamación se resolvió exigir su renuncia, (resolución que la comisión encargada de redactar el comunicado, sin explicación, no la hizo constar), por los pedidos de voces calificadas en varios medios de comunicación en ese mismo sentido y por la acción de reparo realizada en la ceremonia por el día del Ejército, decidió renunciar.

Pocos minutos antes de oficializar su renuncia; es decir, carente de autoridad moral pues la perdió a lo largo de su función y de autoridad legal, pues había firmado su renuncia, emitió dos acuerdos ministeriales, el Acuerdo 66 que se refiere a la eliminación de tratamiento discriminatorio dentro de las Fuerzas Armadas y el Acuerdo 67 que dispone el reclutamiento y la selección de personal militar sobre la base de la meritocracia.

Con la emisión de los acuerdos se ratifica, una vez más, la ignorancia en la administración de la Seguridad Nacional y la Defensa y en el desconocimiento de Fuerzas Armadas; ella quizá es la institución en donde más igualdad existe en Ecuador. Oficiales y tropa visten los mismos uniformes confeccionados en la fábrica de vestuario y calzado del Ejército, toman la misma alimentación, están sujetos a las mismas actividades de riesgo, los equipos bélicos, sus armas, sus explosivos, sus paracaídas, etc. funcionan de la misma manera para oficiales y tropa sin discriminación alguna; la “odiosa diferencia” está en que los oficiales deben hacerlo primero.

El proceso de selección es muy trasparente. Todos los jóvenes ecuatorianos que desean abrazar la carrera militar están sujetos al Examen Nacional de Educación Superior (ENES) y quienes obtienen más de 800 puntos son reclutados para las escuelas de formación de oficiales y los que obtienen entre 650 y 799 puntos para las de formación de soldados y grumetes, para en ellas, ser sujetos a los rigurosos procedimientos de selección propios de cada escuela y cada fuerza.

Los acuerdos, que ya se están cumpliendo, no tienen sustento jurídico de ser aplicados, por la jerarquía de la ley, por la carencia de veracidad en la realidad que los motivó, por generar conflictos en la conducción de las Fuerzas Armadas y por ser demagógicos; es decir, estos acuerdos están sin acuerdos al interior de las Fuerzas Armadas, institución que de manera alguna es discriminatoria, por lo contrario y con alto profesionalismo es jerarquizada y disciplinada.

La sociedad civil tramitará la inconstitucionalidad de estos acuerdos que buscan el desprestigio institucional y materializar el anacrónico dogma del marxismo: la lucha de clases que pretenden imponer los revolucionarios de cafetín y restaurantes de lujo.

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