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inseguridad gustavo Rivera

by • September 14, 2012 • Gustavo Rivera SoastiComments (0)613

A punta de percepciones, improvisaciones y propaganda, estamos en manos del hampa…

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Desde hace lustros, y también en el actual gobierno de Alianza País y de Correa, vivimos un proceso de inseguridad creciente. Lo que era esporádico, ahora nos es cotidiano; lo que era lejano, ahora nos es circundante; lo que era impersonal, ahora nos es dolorosamente personal. Nos asaltan en las calles, en los mercados, en los domicilios; nos secuestran en los taxis, en nuestros vehículos; nos matan en la puertas de nuestros domicilios y a la salida de los bancos; violan y asesinan a nuestras madres, hijas, esposas y hermanas; nuestros celulares se evaporan y los aretes de nuestras mujeres, a costa del desgarre, son presa de manos inmisericordes. Definitivamente, nuestro querido país está en manos del hampa, la común y la organizada, la domestica y la importada, la artesanal y la sofisticada, la tolerada y la perseguida. La inseguridad está presente y, para mal, ya es de todos y avanza y está en marcha.

Es fácil de entender que la inseguridad, en sí misma, no es una causa, por el contrario es consecuencia de hechos preexistentes y de circunstancias concurrentes.
La seguridad ciudadana es responsabilidad de todos los sectores nacionales, es deber del Presidente velar por ella.

La prensa difunde noticias de crónica roja que, en ocasiones, por sus formas y manejo, exacerban el alma social. Igualmente es real la existencia de intereses de todo orden, políticos principalmente, tanto del gobierno de turno como de particulares, que en ocasiones imponen la línea informativa y editorial de los medios estatales y privados, a esto el gobierno lo identifica como “poder fáctico” que, por mencionarlo  de paso, también  lo ejerce el buró político de Alianza País.

La inseguridad la sufrimos todos, seamos o no pelucones, la delincuencia no distingue condición, sólo ataca; esto, para el gobierno de Alianza País, es SÓLO PURA PERCEPCIÓN FABRICADA POR LOS PODERES FÁCTICOS QUE DOMINAN A LA PRENSA. ¿Para el padre, la hermana, el hijo de una persona asesinada, el hecho le será percepción o terrible realidad? Según Correa, el muerto que pone el pueblo o el pelucón, es pura percepción.

Las estadísticas de la ESPOL dicen, con números alarmantes y crecientes, que ahora se asesina a más gente que ayer, que se roba más que antes, que se secuestra más que en el pasado. En nuestro Ecuador, para una minoría burócrata, lo que dicen las estadísticas no sirve, para estos necios, todo es una maldita percepción políticamente manipulada por los de siempre. Que forma tan “política y propagandística” de soslayar las propias responsabilidades y de culpar a otros por el daño. En lo estadístico, cuando los números no le son favorables, el régimen nos dice que el problema es de “metodología”, que la que aplica es otra, es moderna, es una metodología de los tiempos de la revolución  ciudadana y del socialismo del siglo 21, nos dice que la forma de contar ha cambiado, que ahora ya no se debe contar de uno en uno. ¿Será que, de conformidad con la metodología actual y moderna, el número de asesinados, para fines estadísticos del socialismo del siglo 21, se lo debe dividir para el número que pensó el buró político de Alianza País, basándose en su poder fáctico?

Para agravarlo, en el Ecuador no existe, como no existe en otros frentes de este gobierno planificador, una Política Nacional e Integral de Seguridad Pública; y es dentro de esta realidad que se explican los palos de ciego que, en éste y otros temas, Alianza País viene dando dentro de los distintos segmentos estatales que controla. Acaso, ¿no son palos de ciego, los erráticos experimentos y posteriores correctivos legislativos en los que nos embarcó Alianza País por el asunto de los montos robados imputables a la determinación de delito de robo o  de mera contravención? o, por otro lado, ¿fue un acierto el abrir las fronteras para que lleguen al Ecuador todos los agobiados y oprimidos del mundo? o, por el contrario, ¿este “bobo aperturismos” socialista veintiunsiglero, posibilitó el ingreso de muchos delincuentes “políticos” y comunes que, reducidos en su capacidad delictiva, fruto de políticas de seguridad implementadas en sus países de origen, han visto como zona de remanso y asedio a nuestro Ecuador?

El gobierno dice que ha invertido más de 300 millones de dólares en equipar a la Policía Nacional, bien por esto; pero lo que no está bien es que estás compras se las hagan al abrigo de una desarticula e inexistente política de seguridad pública, en otras palabras, tenemos una policía mejor equipada, pero articulada con nada.
Todo indica que, en tiempos de un “gobierno planificador”, la improvisación ya es de todos.

El crimen y la muerte tocó a dos honorables familias, a la de un asambleísta de Alianza País y a la de un alto funcionario del gobierno; estos hechos, lamentados por todos los ecuatorianos, golpearon los umbrales del poder. ¿Para el gobierno, estos hechos, también habrán sido sólo meras “percepciones”? o, por el contrario, cuando ya la criminalidad le ha sido cercana y que ha constatado, en carne propia, que también afecta a los miembros de Alianza País y no sólo a los “otros”, al “pueblo” y a los “pelucones”, ¿Correa, por fin, habrá entendido y dejado de insistir en que la inseguridad es tan sólo una “percepción”? Esperemos que si.

Ahora, y luego del dolor de los suyos, Correa, responsable protagónico, rasgándose las vestiduras, nos dice que ha integrado una unidad para luchar en contra del “sicariato”, bien; nos dice que también ha reactivado los controles de permanencia de extranjeros en nuestro país, bien. Ojalá no sea sólo “propaganda” y que ahora si, con responsabilidad, empecemos a estructurar una Política Nacional e Integral de Seguridad Pública, obligatoria e impostergable, más aún cuando el dolor y la tragedia, por desgracia, ahora también ya son de todos…

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